Autor: Dr. Renzo Nervi, urólogo, psicoterapeuta especialista en medicina sexual y director Médico PRIVASS
La próstata es una glándula accesoria sexual masculina cuya función trasciende lo anatómico y tiene implicancias directas en la salud reproductiva, la eyaculación y el envejecimiento. Ubicada bajo la vejiga y rodeando la uretra prostática, contribuye de manera significativa al volumen y la calidad del semen, integrando un componente clave de la función reproductiva masculina.
El líquido prostático representa aproximadamente un 25–30 % del volumen seminal total y contiene moléculas esenciales para la función de los espermatozoides, incluidos iones de zinc, citrato, enzimas proteolíticas y vesículas membranosas (prostasomas) que intervienen en la movilización y protección de los gametos luego de la eyaculación.
Estos componentes ayudan a neutralizar el ambiente vaginal ácido, favorecen la licuefacción seminal y pueden proporcionar sustratos energéticos y protección inmunológica para los espermatozoides durante su tránsito hacia el oocito.
La calidad del líquido prostático puede influir en la movilidad y viabilidad espermática, lo que muestra que una próstata funcionalmente sana es un elemento relevante para la fertilidad masculina.
Mitos frecuentes
Mito 1: La eyaculación frecuente causa infertilidad o daña la próstata. Realidad: La evidencia no apoya que la eyaculación frecuente dañe la próstata ni que disminuya la fertilidad. Algunas líneas de investigación sugieren incluso un posible efecto protector frente al riesgo de cáncer de próstata, aunque los mecanismos aún no están completamente esclarecidos.
Mito 2: La cirugía de Hiperplasia Prostatica Benigna provoca Disfunción Eréctil. Realidad: Hay mucha confusión respecto al tratamiento quirúrgico para HBP y la Prostatectomía Radical (Convencional, Laparoscópica o Robótica).
Es sabido que esta última sí puede provocar daño en las neuronas (neuropraxia) de las bandeletas nerviosas encargadas de la erección, desencadenando comúnmente disfunción eréctil transitoria o en el peor de los casos permanente. Los avances en cirugía robótica han disminuído este riesgo aunque no lo han eliminado por completo.
Respecto a la cirugía endoscópica para HBP, la mayoría de estudios no logran concluir una asociación entre este tipo de cirugías y disfunción eréctil, salvo que ésta ya esté presente previa a la cirugía.
Mito 3. Si no tengo síntomas, no tengo cáncer. Realidad: Este es el mito más peligroso. El cáncer de próstata en sus etapas iniciales es asintomático. Cuando aparecen dificultades para orinar o dolor, suele ser porque la enfermedad está avanzada o porque se trata de otra condición (como el agrandamiento benigno). Por eso los chequeos preventivos son vitales.
Mito 4. El examen de sangre (PSA) sustituye al tacto rectal. Muchos hombres evitan el chequeo esperando que un análisis de sangre sea suficiente. Realidad: El PSA (Antígeno Prostático Específico) puede elevarse por una infección, una inflamación, por haber tenido relaciones sexuales recientemente, o incluso haber tenido un Chequeo prostatico los dias previos, no solo por cáncer.
El tacto rectal permite al médico sentir la consistencia y forma de la glándula, detectando anomalías que el análisis de sangre podría pasar por alto. Ambos son complementarios.
Las patologías prostáticas y salud reproductiva
Prostatitis, especialmente crónica, es una de las patologías más comunes de la glándula y se asocia con cambios en la composición del fluido prostático y posibles alteraciones de parámetros seminales, disminuyendo la calidad del semen y afectando potencialmente la fertilidad.
El cáncer de próstata y sus tratamientos (p. ej., prostatectomía radical, radioterapia) pueden repercutir en la función eyaculatoria y en la producción de semen. En algunos casos, los tratamientos oncológicos comprometen la eyaculación y requieren planificación pretratamiento para considerar la preservación de la fertilidad.
Envejecimiento, próstata y reproducción
El envejecimiento se asocia con cambios prostáticos estructurales y funcionales, como la hiperplasia prostática benigna (HPB), que puede causar síntomas urinarios, pero no necesariamente afecta la fertilidad directamente.
No obstante, una próstata envejecida o con enfermedad puede influir en la calidad del entorno seminal. La evaluación urológica periódica facilita la diferenciación entre cambios fisiológicos y patologías que requieran intervención.
La próstata es una glándula que desempeña un papel crucial en la salud reproductiva masculina a través de sus secreciones, que optimizan el medio para los espermatozoides y facilitan la adecuada eyaculación.
Desmitificar conceptos erróneos y comprender los aspectos fisiológicos y patológicos de esta glándula permite mejorar la educación en salud masculina, favorecer el manejo oportuno y promover una comprensión integral de sus implicancias reproductivas.









