Psoriasis elefantina revela una variante hiperqueratósica de difícil control

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La biopsia permitió diferenciar esta variante hiperqueratósica de otras dermatosis, mientras que el seguimiento clínico documentó una reducción del PASI y del impacto sobre la calidad de vida tras iniciar ustekinumab.

La psoriasis elefantina, una de las variantes más infrecuentes de la psoriasis hiperqueratósica, puede confundirse con otras enfermedades cutáneas debido al grosor de sus placas y a su presentación atípica. Un caso publicado documentó la evolución de un hombre de 58 años cuyas lesiones persistieron durante seis años antes de confirmarse el diagnóstico mediante biopsia y comenzar tratamiento biológico.

El paciente desarrolló en 2018 placas en la frente y la línea de implantación del cabello, además de lesiones pruriginosas, engrosadas y con excoriaciones en el codo derecho y el dorso de ambas manos. Inicialmente recibió diagnósticos de dermatitis seborreica y liquen simple crónico, por lo que fue tratado con antifúngicos, corticosteroides tópicos, retinoides y urea al 20 %, sin mejoría significativa. Posteriormente, otro dermatólogo sospechó psoriasis e indicó calcitriol.

En 2024, ante la persistencia y extensión de las lesiones, una nueva evaluación identificó placas hiperqueratósicas grisáceas, hiperpigmentación y excoriaciones en los codos, las manos y ambas regiones pretibiales. La biopsia cutánea permitió establecer el diagnóstico de psoriasis hiperqueratósica, variante elefantina, una presentación caracterizada por placas gruesas y persistentes que pueden recordar la textura de la piel de un elefante.

A diferencia de la psoriasis en placas clásica, esta variante puede presentar una hiperqueratosis e hiperpigmentación prominentes, lo que dificulta su reconocimiento. Entre los diagnósticos diferenciales se encuentran la dermatitis seborreica, el liquen simple crónico y otras dermatosis inflamatorias. En presentaciones atípicas, la correlación entre la exploración clínica y la histopatología resulta fundamental para orientar el diagnóstico.

La evaluación inicial registró un índice de gravedad y extensión de la psoriasis (PASI) de 12, afectación del 7 % de la superficie corporal (BSA) e impacto en la calidad de vida (DLQI) de 7. Debido a la persistencia de las lesiones pese a los tratamientos previos, se inició ustekinumab, un anticuerpo monoclonal que bloquea las interleucinas IL-12 e IL-23, implicadas en la respuesta inflamatoria de la enfermedad.

Tras recibir tres dosis, el paciente mostró mejoría clínica. El PASI descendió de 12 a 7 y el DLQI pasó de 7 a 3, mientras que la superficie corporal afectada permaneció en el 7 %. Estos resultados reflejan una reducción de la gravedad clínica y del impacto percibido en la calidad de vida, aunque la persistencia de la afectación corporal indica que la respuesta todavía no era completa.

Los autores destacan que la escasez de casos publicados dificulta establecer pautas terapéuticas específicas para la psoriasis elefantina. La experiencia descrita respalda la consideración de terapias sistémicas en pacientes con lesiones hiperqueratósicas persistentes y respuesta insuficiente al tratamiento tópico, pero no permite determinar por sí sola la eficacia de ustekinumab para todos los pacientes con esta variante. El reconocimiento temprano y la evaluación periódica de la respuesta siguen siendo esenciales para individualizar el manejo.

Fuente original aquí

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