Por: Dr. Ricardo López, Radiólogo Vascular e Intervencional.
Las hemorroides son una de las condiciones más comunes en adultos, y el sangrado es el síntoma que más lleva a la gente al médico. También el que más se calla: no es raro ver pacientes que llevan años sangrando antes de mencionarlo.
Todo sangrado rectal necesita evaluación con su gastroenterólogo y colonoscopía. Siempre. Ese es el primer paso y no se brinca: el sangrado no siempre son hemorroides, y descartar otras causas, incluyendo el cáncer colorrectal, no es negociable.
Confirmadas las hemorroides internas, empieza el tratamiento. Primero lo conservador: fibra, agua, medidas locales. Si eso no resuelve, sigue la ligadura con bandas elásticas, que se hace en oficina y a muchos les funciona. Pero una parte considerable de los pacientes vuelve a sangrar. Y ahí la conversación casi siempre salta directo al quirófano: hemorroidectomía, con una recuperación que tiene fama de dolorosa. Esa fama no es un cuento.
Entre esos dos extremos hay un paso que casi nadie menciona: la embolización de hemorroides internas. Se hace por un agujerito en la muñeca o la ingle. Desde ahí se navega con un catéter fino hasta las arterias rectales superiores, las que alimentan el plexo hemorroidal, y se reduce ese flujo con material embólico. Nada se corta. No hay herida en el canal anal, y por eso no se pone en riesgo el esfínter ni la continencia, que es justamente lo que más se teme de la cirugía. Los riesgos son mínimos y la mayoría de los pacientes vuelve a su rutina en dos o tres días.
¿Y por qué casi nadie lo menciona? Porque nadie ofrece lo que no conoce. Es un procedimiento nuevo y los radiólogos intervencionales somos pocos: una especialidad que en Puerto Rico ni siquiera se puede estudiar. El médico que evalúa el sangrado muchas veces nunca lo vio de cerca. Y lo que ese médico nunca vio, el paciente nunca lo va a escuchar.
No todo el mundo es candidato, y hay casos donde operar es lo correcto. Pero en la isla escasean los cirujanos colorrectales y las esperas se miden en meses. Mientras tanto, la persona sigue sangrando.
El orden natural de la medicina siempre ha sido el mismo: conservador primero, lo menos invasivo después, y la cirugía cuando toca.
Si lleva tiempo sangrando, o si le hicieron bandas y volvió a sangrar, empiece por su médico y su gastroenterólogo. Y pregunte por el orden completo. Antes de operar.









