La estenosis aórtica severa, una condición en la que la válvula aórtica del corazón se estrecha e impide el flujo adecuado de sangre, continúa representando uno de los principales retos cardiovasculares en la población de edad avanzada. Ante este escenario, la técnica de reemplazo de válvula aórtica transcatéter (TAVR, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como una alternativa menos invasiva y cada vez más utilizada en Puerto Rico.
Así lo explicó el Dr. Valentín del Río, presidente y gobernador de la American College of Cardiology Puerto Rico Chapter, quien destacó que este procedimiento ha transformado el manejo de pacientes que anteriormente no eran candidatos para cirugía de corazón abierto. A continuación la entrevista completa:
Una opción dirigida principalmente a pacientes con estenosis aórtica severa
De acuerdo con el especialista, la mayoría de los pacientes que se benefician de esta técnica son aquellos que desarrollan estenosis aórtica severa, una obstrucción en una de las válvulas del corazón que suele manifestarse mediante soplos cardíacos.
“Hay pacientes que desarrollan soplos y uno de esos soplos puede ser secundario a una estenosis aórtica, o sea, que una de las válvulas del corazón se tapa y tiene una obstrucción. Estos son los pacientes que mayormente se benefician de esta técnica”, explicó el Dr. del Río.
El cardiólogo indicó además que el uso del TAVR ha aumentado considerablemente en Puerto Rico durante los últimos años gracias a la evolución tecnológica de las válvulas y de las plataformas utilizadas para implantarlas.
Avances tecnológicos han reducido complicaciones
Según detalló el especialista, las primeras generaciones de válvulas transcatéter presentaban mayores riesgos de complicaciones, particularmente alteraciones eléctricas cardíacas que obligaban a implantar marcapasos luego del procedimiento. “La tecnología ha progresado tanto que ha disminuido la necesidad de tener que poner un marcapasos después de implantar este tipo de válvula”, señaló.
Asimismo, destacó que inicialmente el procedimiento estaba reservado únicamente para pacientes con un riesgo quirúrgico extremadamente alto o prohibitivo, pero actualmente también puede utilizarse en personas de riesgo moderado e incluso bajo.
El Dr. del Río explicó que una de las principales ventajas del TAVR es que permite ofrecer tratamiento a pacientes de edad avanzada o con múltiples comorbilidades que anteriormente solo podían recibir manejo médico conservador. “Antes había pacientes que simplemente quedaban sin tratamiento. Hoy en día tienen esta opción que les prolonga la vida y les da una buena calidad de vida”, sostuvo.
Aunque la cirugía tradicional continúa siendo preferida en pacientes jóvenes debido a la mayor información disponible sobre la durabilidad de las válvulas quirúrgicas, el especialista aclaró que el TAVR también puede utilizarse en personas jóvenes que tengan otras condiciones médicas que impidan una cirugía abierta.
Menor tiempo de recuperación y hospitalización
Entre las principales diferencias entre el TAVR y la cirugía de corazón abierto, el cardiólogo destacó el carácter menos invasivo de la técnica transcatéter, que generalmente se realiza a través de la ingle. “Es una técnica menos invasiva. El paciente se recupera más rápido, sale antes del hospital y puede restablecer su día a día normal con mayor rapidez”, indicó.
El especialista añadió que, además de los criterios médicos, también existen pacientes que prefieren evitar una cirugía de corazón abierto, por lo que la toma de decisiones debe realizarse mediante un diálogo claro entre el equipo médico y el paciente sobre los beneficios y limitaciones de cada alternativa terapéutica.
Para el Dr. del Río, esta tecnología adquiere especial relevancia en Puerto Rico debido al envejecimiento progresivo de la población. “Nuestra población ha ido envejeciendo, así que tenemos una tecnología que nos ayuda a manejar este tipo de pacientes y a la población puertorriqueña que cada día se pone más vieja”, afirmó.
Finalmente, el presidente de la ACC PR Chapter aseguró que la cardiología intervencional continuará evolucionando con nuevas técnicas, medicamentos y dispositivos que prometen mejorar aún más la calidad de vida de los pacientes cardiovasculares.









