Un raro patrón cerebral puso al descubierto un linfoma

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El signo de “copa de vino” en la resonancia magnética, aunque poco frecuente en el linfoma primario del sistema nervioso central, puede aportar una pista diagnóstica ante lesiones cerebrales atípicas.

Un hombre de 55 años consultó por somnolencia y fatiga de un mes de evolución, acompañadas posteriormente de náuseas, pérdida de memoria, respuestas lentas y lenguaje ocasionalmente incoherente. La resonancia magnética inicial mostró lesiones alrededor del tercer ventrículo y el acueducto cerebral, pero el cuadro fue inicialmente interpretado como encefalitis viral.

A pesar del tratamiento, los síntomas progresaron y aparecieron hiponatremia persistente y disminución progresiva de las tres líneas hematopoyéticas. El análisis del líquido cefalorraquídeo detectó linfocitos atípicos y, posteriormente, la citología identificó células tumorales, mientras que los niveles de IL-10 también se encontraban elevados.

En estudios posteriores, la resonancia magnética evidenció nuevamente las lesiones talámicas y mesencefálicas, destacando en las imágenes coronales T2-FLAIR el signo de “copa de vino”, un hallazgo descrito con mayor frecuencia en otras enfermedades neurológicas y poco habitual en el linfoma primario del sistema nervioso central.

El PET-CT mostró lesiones hipermetabólicas en el tálamo periventricular y los pedúnculos cerebrales, mientras que una biopsia estereotáxica confirmó el diagnóstico de linfoma difuso de células B grandes, la variante histológica predominante del linfoma primario del sistema nervioso central.

Debido a la alteración de la función hepática y renal, el paciente no recibió quimioterapia basada en metotrexato a altas dosis y fue tratado con radioterapia. Tras una sola sesión, presentó mejoría de la somnolencia y la fatiga.

El caso destaca la importancia de considerar el linfoma primario del sistema nervioso central ante síntomas neurológicos inespecíficos y lesiones profundas, incluso cuando las imágenes no muestran patrones clásicos. La presencia del signo de “copa de vino” podría constituir una pista adicional para orientar el diagnóstico y evitar retrasos en el tratamiento.

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