Durante décadas, la cirugía fetal ha avanzado a un ritmo mucho más acelerado que las herramientas disponibles para monitorear la salud del feto durante estos procedimientos altamente delicados. Aunque hoy es posible corregir ciertas malformaciones antes del nacimiento, la capacidad de evaluar de forma continua cómo el feto tolera la intervención quirúrgica ha sido limitada.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, ha desarrollado el primer dispositivo capaz de monitorear en tiempo real y de manera continua los signos vitales del feto dentro del útero, un hito tecnológico que podría mejorar significativamente la seguridad de la cirugía fetal. Los hallazgos fueron publicados en la revista Nature Biomedical Engineering.
Un punto ciego histórico en la cirugía fetal
La cirugía fetal se utiliza en condiciones poco frecuentes pero graves, como la espina bífida, la hernia diafragmática congénita, la obstrucción del tracto urinario, ciertos tumores y el síndrome de transfusión feto-fetal. En muchos casos, estas intervenciones se realizan desde la semana 15 de gestación.
A pesar de los avances en técnicas fetoscópicas mínimamente invasivas, el monitoreo fetal ha cambiado muy poco en los últimos 40 años. Actualmente, los cirujanos dependen principalmente de mediciones intermitentes de la frecuencia cardíaca fetal mediante ultrasonido externo, lo que solo ofrece “fotografías” aisladas del estado del feto y puede pasar por alto señales tempranas de sufrimiento.
“Nuestra capacidad para monitorear al feto no ha cambiado en 40 años. Las herramientas simplemente no existían”, explicó el cirujano fetal Aimen Shaaban, MD.
Un dispositivo más delgado que un cabello humano
Para cerrar esta brecha, el equipo de Northwestern diseñó una sonda robótica blanda y flexible que mide apenas tres veces el ancho de un cabello humano. El dispositivo puede introducirse a través del mismo puerto quirúrgico utilizado en los procedimientos fetoscópicos actuales, sin requerir incisiones adicionales ni aumentar el riesgo para el feto o la madre.
Una vez dentro del útero, la sonda mantiene un contacto suave pero estable con el feto y permite medir de forma continua la frecuencia cardíaca, la variabilidad del ritmo cardíaco, la saturación de oxígeno en sangre y la temperatura corporal. En modelos de cirugía fetal en animales de gran tamaño, el dispositivo ofreció mediciones de calidad clínica, incluso con el movimiento natural del feto y del útero durante la intervención.
“Nuestra sonda flexible, similar a un cabello, ingresa por un puerto ya utilizado en cirugías fetales mínimamente invasivas y proporciona un monitoreo continuo y completo sin añadir riesgos”, señaló John A. Rogers, PhD, líder del desarrollo tecnológico.
Robótica blanda para un monitoreo preciso y seguro
Uno de los principales avances del dispositivo radica en su interacción con los tejidos fetales. Gracias a actuadores de robótica blanda, los cirujanos pueden guiar y posicionar la sonda con gran precisión. Además, un diminuto cojín inflable se expande suavemente para estabilizar el contacto con el tejido fetal.
“El dispositivo necesita ejercer una presión muy suave para lograr el acoplamiento necesario y medir los signos vitales”, explicó Rogers. “Los microbalones integrados permiten ese contacto de forma blanda y mínimamente invasiva”.
Los datos recogidos se transmiten de manera inalámbrica a monitores externos, lo que brinda a los equipos quirúrgicos información inmediata y continua sobre la fisiología fetal durante toda la cirugía.
En estudios preclínicos, la sonda fue capaz de detectar bradicardia fetal, hipoxia e hipotermia, señales que pueden preceder complicaciones graves. Al medir múltiples parámetros fisiológicos de manera simultánea, el dispositivo ofrece una visión mucho más completa del bienestar fetal que la frecuencia cardíaca por sí sola.
“En ocasiones, durante estos procedimientos, la frecuencia cardíaca fetal desciende como señal de bajos niveles de oxígeno o alteraciones en el pH sanguíneo”, explicó Shaaban. “Esta disminución puede ocurrir de forma abrupta e incluso evolucionar hacia un paro cardíaco fetal”.
El monitoreo continuo permitiría intervenir con mayor rapidez, pausar la cirugía o ajustar la estrategia quirúrgica antes de que la inestabilidad se agrave.
Un paso hacia la medicina de precisión en el cuidado fetal
Más allá de mejorar la seguridad quirúrgica, esta tecnología representa un avance hacia la medicina de precisión en uno de los pacientes más vulnerables: el feto. Así como el monitoreo multiparamétrico continuo transformó la atención en las unidades de cuidados intensivos neonatales, esta sonda podría acercar la cirugía fetal a ese mismo estándar.
“Si podemos darles a los pacientes más confianza de que su bebé estará bien, eso es mejor para todos”, concluyó Shaaban. “Todo lo que contribuya a que las cirugías sean más seguras para la madre y para el bebé es una gran victoria”.
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