Autora: Dra. Maricelly Santiago Ortiz, Embajadora, Doctora y Científica en Ciencias Biomédicas y Oncología
En el mes de enero, celebramos la concienciación de cáncer cervical. A mi entender, la mejor manera de explotar las burbujas de los mitos que rodean el cáncer cervical, es a través de la educación. Es esta la herramienta con más poder que un paciente puede tener en sus manos.
Sin embargo y con mucha frecuencia nos encontramos con una triste realidad: los mitos. Hay un pequeño detalle que cambia toda esta dinámica. La información asociada a la salud es muy cambiante y tal vez lo que era útil o recomendado en cierto tiempo, ya luego de un tiempo no lo es.
Si no estamos al corriente de estos cambios, la población puede entrar en confusión y tienden a repetir lo que escuchan, sea cierto o no. En ocasiones, no se percatan de lo que repiten y lamentablemente extienden esta errónea información de salud a otras personas causando daño y más confusión. Esto repercute en que los pacientes le den más peso a los mitos que a la propia realidad.
La ciencia y la investigación están rodeados de mitos, incertidumbre y burbujas de miedo. No tiene por qué ser así, si hoy día contamos con información basada en evidencia científica y múltiples fuentes fidedignas para salvaguardar la eficacia y seguridad de la educación que proveemos a nuestra población. En este artículo, discutiremos algunos mitos para que te eduques con la información correcta acerca del cáncer cervical.
MITO: Aunque sea mujer, no debo ni tengo que hacerme la prueba de Papanicolaou.
Realidad: Se debe comenzar con las pruebas de Papanicolau a partir de los 21 años y luego hacerlas cada 3 a 5 años, dependiendo de la edad o de las especificaciones del especialista. En ocasiones, la mujer siente miedo en hacérselas, por experiencias personales previas o por experiencias ajenas que le han sido compartidas. No tenga miedo, cada experiencia es distinta y el cuerpo de cada mujer es distinto. Tome su salud en sus manos.
MITO: El cáncer cervical no es prevenible.
Realidad: El virus del papiloma humano (VPH) es transmitido por vía sexual y es uno de los mayores causantes de este tipo de cáncer. Para prevenir este tipo de virus, existe la herramienta de la vacunación. Hoy día contamos con la vacuna contra este tipo de virus. También el llevar a cabo prácticas saludables si estás activo sexualmente, como el uso de preservativos y sexo seguro, reduce el riesgo de infectarse con este tipo virus. Los pacientes si tienen herramientas para prevenir ser infectado por el HPV y por consiguiente desarrollar cáncer cervical.
MITO: El cáncer cervical no tiene síntomas por los cuales preocuparme.
Realidad: Ciertamente el cáncer cervical puede ser asintomático (no presentar síntomas en sus inicios). Sin embargo, si has visto las siguientes banderas rojas en tu cuerpo (sangrar después de tener relaciones sexuales, sentir dolor durante las relaciones sexuales, secreciones abundantes o fuerte dolor lumbar), debes de revisar las mismas con tu doctor de manera inmediata.
MITO: No tengo relaciones sexuales con frecuencia, por eso no necesito la vacuna del VPH.
Realidad: El Virus del Papiloma Humano (VPH), tiene diferentes maneras para ser transmitido y un paciente no percatarse. No necesariamente el virus siempre se va a transmitir a través de relaciones sexuales, esa es una de las maneras de transmisión pero no es la única. También puede ser transmitido de piel a piel, a través del tacto tocando áreas de uso común o genitales infectados, compartiendo artículos de uso personal y de manera oral.
Lo que no es normal en tu cuerpo, debes saber identificarlo de manera inmediata y no tener miedo de comunicarlo con tu médico. El cáncer cervical si es prevenible. Mientras más temprano podamos identificar un caso oncológico, mejores oportunidades de sobrevivencia. ¡Edúcate y vive en bienestar!









