“Nuestra técnica de PET dirigida a Glypican-3 ofrece alta señal tumoral con bajo ruido de fondo en las primeras horas tras la administración del agente, lo que facilita la visualización de tejido tumoral residual tras ablación parcial o total”, señalan autores de un reporte preliminar sobre este enfoque de imagen, según versiones disponibles de la publicación original.
La proteína Glypican-3 (GPC3) es un proteoglucano de superficie celular sobreexpresado en la mayoría de los carcinomas hepatocelulares (HCC), pero con escasa presencia en tejido hepático normal, lo que la convierte en un objetivo atractivo para imagen molecular con PET en cáncer de hígado. Este tipo de imagen, basado en anticuerpos o fragmentos dirigidos a GPC3 y radiomarcados con isótopos como ^89Zr o ^68Ga, busca mejorar la detección de tumores y distinguir tejido residual tras tratamientos ablativos que pueden dejar restos de enfermedad que escapan a métodos convencionales.
En modelos preclínicos, la inmunoPET dirigida a GPC3 ha mostrado capacidad para detectar tumores de tamaño muy pequeño y diferenciar entre tejido neoplásico viable y zonas tratadas con ablación térmica, un desafío frecuente en radiología oncológica. La tecnología se basa en el uso de radiotrazadores que se unen específicamente a células expresoras de GPC3, generando contrastes marcados en las imágenes PET que ayudan a identificar incluso enfermedad mínima residual.
Este enfoque podría representar un avance significativo para el manejo del HCC, ya que la identificación precisa de tumor residual tras tratamientos locales —como la ablación por radiofrecuencia o micropuntas— es crítica para decidir terapias adicionales o estrategias de vigilancia. A diferencia de herramientas estándar como la resonancia magnética y la tomografía computarizada, que se basan en cambios anatómicos, la imagen molecular dirigida a GPC3 ofrece información funcional basada en la biología tumoral, lo que puede traducirse en diagnósticos más precisos y personalizados.
Aunque aún se están consolidando datos clínicos directos en pacientes, los estudios preclínicos y los reportes preliminares impulsan la evaluación de PET dirigida a GPC3 como un complemento valioso en la detección temprana de enfermedad residual en HCC, con potencial para mejorar la toma de decisiones terapéuticas y el seguimiento de respuesta a tratamientos locorregionales.
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