Errores comunes que pueden cambiar el efecto de la insulina

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Uno de los errores más frecuentes que se observa en consulta es el momento de aplicación de la insulina prandial. Para la Dra. Zahira Lugo, endocrinóloga y miembro de la junta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), muchos pacientes se la administran después de comer, cuando ya el azúcar comenzó a subir, o la omiten por miedo a una hipoglucemia.

“No es tanto un problema de disciplina, sino de orientación. El paciente necesita entender cómo funciona su tratamiento”, señala la doctora. Dependiendo del tipo de insulina, esta debe aplicarse entre 5 y 15 minutos antes de comer, o en algunos casos 30 minutos antes.

La educación también es fundamental para identificar y tratar los bajones de azúcar. La Dra. Lugo explica que una glucosa por debajo de 70 mg/dL se considera hipoglucemia.

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Sudoración
  • Mareo
  • Hambre intensa
  • Temblores
  • Dolor de cabeza

Ante esta situación, la recomendación es clara: “Hay que consumir 15 gramos de carbohidratos simples, esperar 15 minutos y volver a medir el azúcar”, indica.

Ejemplos de 15 gramos incluyen 4 onzas de jugo, 4 onzas de refresco regular o tabletas de glucosa.

Calidad de vida y educación

Un mal ajuste de la insulina puede impactar directamente la calidad de vida, generando miedo constante a las hipoglucemias y visitas frecuentes a salas de emergencia. “Por eso es tan importante que el paciente entienda su condición y cómo funcionan las insulinas. Eso es lo que permite tener una vida normal”, recalca la especialista.

Con un buen control, las personas con diabetes pueden trabajar, viajar, compartir en familia y realizar sus actividades cotidianas sin limitaciones.

Las nuevas tecnologías han transformado el manejo de la diabetes tipo 1. Para la Dra. Lugo, las bombas de insulina representan un avance significativo. “Las bombas de insulina son un cambio de vida drástico. Dan pequeñas dosis cada cinco minutos y algunas hacen autocorrecciones”, explica.

Combinadas con los sensores continuos de glucosa, permiten monitorear los niveles de azúcar desde un celular o dispositivo, reduciendo los pinchazos y mejorando el control. Aunque, también reconoce que los costos pueden ser elevados, asegurando que el acceso ha mejorado en muchos planes médicos.

El mito del “peso ideal”

Finalmente, la Dra. Lugo desmonta uno de los conceptos más comunes en consulta: el peso ideal.

“El peso ideal no existe”, afirma. Explica que el índice de masa corporal (IMC) no siempre refleja la salud metabólica real. Hay personas con “peso ideal” pero con alto porcentaje de grasa corporal, así como atletas con IMC elevado y bajo porcentaje de grasa.

Para ella, el verdadero objetivo debe ser:

  • Mejoría metabólica
  • Reducción de grasa corporal
  • Disminución de grasa visceral y circunferencia abdominal

“Ahí es donde realmente podemos hablar de salud, no solo de un número en la balanza”, concluye.

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