“El mieloma múltiple ha pasado de ser una enfermedad con opciones limitadas a un escenario donde la innovación terapéutica está redefiniendo su manejo y pronóstico”, destacó el Dr. Joel López Figueroa, Hematólogo oncólogo y presidente de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico, durante el Primer Simposio Educativo especializada en Mieloma Múltiple impulsado por el Programa de Trasplante de Médula Ósea y Terapia Celular del Hospital Auxilio Mutuo con alianza de Public Health Latam.
Este espacio pone sobre la mesa un cambio clave en la oncología hematológica: los pacientes hoy no solo viven más, sino que viven mejor, gracias a terapias combinadas, medicina personalizada y nuevas estrategias inmunológicas.
Comprender la enfermedad, el primer paso para cambiar el pronóstico
“El mieloma múltiple es el segundo cáncer de la sangre más común en Puerto Rico, solo después de los linfomas no Hodgkin”, explicó el Dr. López, al subrayar la importancia de reconocer una enfermedad que, aunque no está entre las más frecuentes, sí tiene un impacto significativo en la población.
El especialista detalló que el riesgo de desarrollar mieloma múltiple es de 1 en 132, afectando principalmente a adultos mayores. “En pacientes mayores de 65 años es hasta 10 veces más común que en menores de esa edad”, precisó el Dr. López.
Uno de los mayores retos clínicos es su presentación inicial. “El 90 % de los pacientes debuta con dolor de espalda y anemia, síntomas que son altamente inespecíficos y pueden retrasar el diagnóstico”, advirtió el especialista.
A esto se suma que en etapas tempranas la enfermedad puede ser completamente silenciosa. “La mayoría de los pacientes no presenta síntomas en fases iniciales, lo que hace aún más importante la sospecha clínica y la evaluación adecuada”, añadió el hematólogo-oncólogo.
Diagnóstico temprano y riesgo redefinen la estrategia clínica
El mieloma múltiple no sigue la lógica de los tumores sólidos. “Esta es una enfermedad sistémica, está en la sangre, por lo tanto no hablamos de metástasis como en otros cánceres”, explicó el especialista, marcando una diferencia clave en su abordaje.
En este contexto, el diagnóstico temprano puede lograrse con herramientas accesibles. “Una electroforesis de proteínas en sangre y orina permite detectar la mayoría de los casos de forma temprana”, indicó el Dr. López.
Sin embargo, más allá del diagnóstico, el enfoque actual gira en torno al riesgo. “En mieloma múltiple tratamos según el riesgo citogenético y clínico del paciente, más que por el estadio de la enfermedad”, enfatizó el hematólogo oncólogo. Este cambio permite personalizar las decisiones terapéuticas, especialmente en pacientes con características de alto riesgo, quienes requieren estrategias más agresivas y dirigidas.
En un campo donde antes predominaban las limitaciones, hoy avanza una nueva realidad: más tiempo, mejor calidad de vida y un futuro que empieza a reescribirse para los pacientes.









