El abordaje de la diabetes en niños no solo depende de la educación y los avances tecnológicos, sino también de factores cotidianos como la alimentación, la actividad física y el entorno familiar y escolar. El Dr. Carlos Leyva, endocrinólogo pediátrico y director del servicio de endocrinología del Puerto Rico Children’s Hospital, profundiza en los desafíos prácticos que enfrentan los pacientes pediátricos y sus familias, y explica por qué el equilibrio entre nutrición, ejercicio y apoyo integral es determinante para lograr un control efectivo de la enfermedad.
Nutrición, actividad física y el reto del balance
El manejo nutricional en niños con diabetes requiere un enfoque cuidadoso, ya que no es lo mismo tratar a un adulto que a un paciente en crecimiento.
En el caso de la diabetes tipo 1, gracias al conteo de carbohidratos y al uso de tecnología, los niños cuentan hoy con mayor flexibilidad en su alimentación. En la diabetes tipo 2, generalmente vinculada a la obesidad, el abordaje debe ser más restrictivo, pero siempre garantizando un adecuado desarrollo físico.
El ejercicio también cumple un rol fundamental, aunque debe adaptarse a la edad y necesidades del paciente. El Dr. Leyva recomienda:
- Una hora de ejercicio, al menos cuatro veces por semana
- Actividades de intensidad suficiente para aumentar el gasto calórico
- Evitar pesas libres en edades tempranas; priorizar ejercicios con el propio peso corporal
- Programas personalizados con apoyo de fisiólogos del ejercicio
“Caminar cinco millas viendo pajaritos no es suficiente para ellos. Deben sudar, esforzarse, trabajar el cuerpo de verdad”, enfatiza.
El papel de la familia y el entorno
El especialista destaca que el acompañamiento familiar es clave en el tratamiento. Un niño no decide qué alimentos hay en casa, por lo que los hábitos deben transformarse a nivel familiar. “Si digo que el niño no debe tomar jugo, pero el padre tiene un galón en la nevera, se hace imposible. La educación tiene que incluir a los padres”.
A esto se suman los retos del entorno escolar:
- Jornadas académicas extensas que limitan la actividad física
- Opciones de alimentación poco atractivas o inadecuadas en comedores escolares
- Niños que evitan almorzar y compensan con ingestas excesivas en casa
“Los niños no almuerzan porque no les gusta la comida. Cuando llegan a casa, comen en exceso. Hay mucho que ajustar todavía”.
Resistencia a la insulina: una alerta creciente
Más allá del aumento en los casos de diabetes tipo 2, el Dr. Leyva señala un fenómeno preocupante: el incremento de la resistencia a la insulina en edades tempranas. Cuando hay exceso de grasa corporal, la insulina pierde eficacia para transportar la glucosa a las células. Como respuesta, el páncreas produce más insulina, pero con el tiempo puede agotarse, elevando los niveles de azúcar en sangre.
“Estamos viendo resistencia a la insulina en porcentajes altísimos en edades pediátricas. Si no se interviene, termina en diabetes tipo 2”, advierte.
El especialista también resalta avances prometedores, como el desarrollo de bombas duales capaces de administrar insulina y glucagón, acercándose cada vez más al funcionamiento natural del páncreas. Además, mantiene una visión optimista frente a la investigación científica: “Tengo mucha fe en que la cura llegará. Todavía falta, pero hay estudios muy prometedores”.
El manejo de la diabetes pediátrica no depende de un solo factor. Requiere educación continua, apoyo familiar, acceso a tecnología, integración del entorno escolar y programas adaptados a la vida real de cada niño. El compromiso conjunto entre familia, escuela, sistema de salud y comunidad es esencial para garantizar que los niños con diabetes crezcan con salud, autonomía y calidad de vida.









