Los dispositivos de asistencia para la movilidad, como bastones y caminadores, son utilizados por millones de adultos mayores para mantener su independencia y prevenir caídas. Sin embargo, expertos advierten que el uso inadecuado de estos productos podría convertirse en un factor de riesgo en lugar de una solución segura.
De acuerdo con un análisis publicado en MedPage Today, cerca de la mitad de los problemas asociados con estos dispositivos estarían relacionados con su dificultad de uso o con características potencialmente peligrosas para los pacientes.
La compra en línea estaría cambiando la forma en que se adquieren estos dispositivos
Los autores señalaron que muchos adultos mayores adquieren bastones, caminadores y otros equipos a través de plataformas de comercio electrónico, donde existen cientos de opciones disponibles sin una evaluación médica previa ni recomendaciones profesionales claras.
Además, destacaron que el crecimiento del marketing directo al consumidor ha impulsado la percepción de estos productos como simples artículos comerciales y no como dispositivos médicos que requieren valoración especializada. Según el artículo, el exceso de opciones puede generar un fenómeno conocido como “sobrecarga de elección”, en el que las personas tienen dificultades para tomar decisiones adecuadas debido a la cantidad de alternativas disponibles.
Los investigadores citaron un reporte realizado en 262 usuarios de dispositivos de movilidad que habían sufrido caídas. El estudio encontró que el 75 % no estaba utilizando el dispositivo en el momento de la caída porque lo consideraban innecesario, incómodo o difícil de acceder.
Otro estudio mencionado reveló que las personas que se sentían desinformadas o abrumadas durante el proceso de compra mostraban menor satisfacción y mayor probabilidad de abandonar el uso del dispositivo.
Expertos cuestionan la falta de orientación y regulación
Los autores también advirtieron que muchas páginas comerciales no recomiendan consultar con profesionales de la salud antes de adquirir estos equipos. Incluso cuando existe información técnica, esta suele ser compleja o insuficiente para el consumidor promedio.
En ese sentido, señalaron que algunos anuncios minimizan riesgos, exageran beneficios y omiten limitaciones importantes de los productos, lo que podría favorecer lesiones relacionadas con un uso incorrecto.
El análisis explicó que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) clasifica bastones y caminadores como dispositivos de Clase I, una categoría con requisitos regulatorios mínimos en comparación con otros equipos médicos más complejos.
Para los expertos, esto permitiría que muchos productos lleguen al mercado con poca supervisión previa, trasladando parte de la responsabilidad de comprobar su seguridad directamente al consumidor.
Finalmente, los autores enfatizaron la necesidad de desarrollar estrategias que faciliten la selección adecuada de estos dispositivos, mejoren el entrenamiento sobre su uso y fomenten evaluaciones de seguridad en el hogar o en consulta médica. “El objetivo de estos dispositivos debe ser mejorar la calidad de vida y la seguridad de los adultos mayores, no aumentar el riesgo de lesiones”, concluyeron los especialistas.









