Una mujer de 45 años consultó por dolor intenso en el costado izquierdo y una lesión renal aguda, pero los estudios de imagen no lograban identificar un tumor en el riñón. Lo que parecía un cáncer de origen desconocido terminó siendo un carcinoma de células claras renal que solo pudo confirmarse tras la biopsia de un nódulo cutáneo, en un caso excepcional de regresión espontánea del tumor primario.
La paciente ingresó con sepsis e hidronefrosis izquierda, por lo que requirió una nefrostomía urgente. El análisis citológico del líquido drenado mostró células malignas compatibles con carcinoma de células claras, mientras que una tomografía posterior evidenció metástasis en pulmón, hígado y ganglios linfáticos, además de múltiples nódulos en la piel. La biopsia de una de estas lesiones confirmó finalmente el origen renal del cáncer.
Los especialistas concluyeron que el tumor primario había desaparecido por necrosis espontánea, un fenómeno extremadamente raro conocido como vanishing renal cell carcinoma, lo que explica por qué nunca fue visible en las imágenes diagnósticas. Debido a la enfermedad metastásica avanzada y al riesgo intermedio según los criterios IMDC, la paciente recibió tratamiento paliativo con sunitinib, pero falleció seis meses después a causa de una hemorragia pulmonar masiva secundaria a las metástasis.
Los autores destacan que este caso demuestra la importancia de considerar el carcinoma renal como posible origen de metástasis de causa desconocida, incluso cuando no existe una masa renal evidente en las pruebas de imagen. Asimismo, subrayan el papel fundamental de la biopsia con inmunohistoquímica y del análisis citológico para establecer el diagnóstico y orientar el tratamiento en estos pacientes.
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