Aunque los avances en inmunoterapia y terapias celulares están transformando el tratamiento del linfoma, los especialistas recuerdan que reconocer los síntomas de alerta y buscar atención médica de forma oportuna sigue siendo clave para lograr un diagnóstico temprano. Así lo destacó el Dr. José Concepción, hematólogo oncólogo del Hospital Auxilio Mutuo, quien explicó que los linfomas agresivos suelen producir manifestaciones que no deben pasar desapercibidas.
Los síntomas que pueden alertar sobre un linfoma agresivo
«El paciente que tiene un diagnóstico de linfoma agresivo es un paciente enfermo», explicó el especialista. Entre las manifestaciones más frecuentes mencionó la fiebre persistente, especialmente durante la noche, la inflamación de los ganglios y una sensación generalizada de malestar.
“Este tipo de linfoma produce unas citoquinas que hacen que uno se sienta enfermo», señaló el hematólogo, al explicar por qué muchos pacientes desarrollan síntomas sistémicos incluso antes de recibir el diagnóstico.
Aunque los linfomas son considerados cánceres poco frecuentes en comparación con otros tumores, identificar estas señales de alerta puede acelerar la consulta médica y favorecer un tratamiento oportuno.
Los chequeos médicos también ayudan a detectar la enfermedad
Además de reconocer los síntomas, el Dr. Concepción recomendó mantener un seguimiento periódico con el médico primario y realizar los exámenes preventivos de rutina. «Es bien importante tener seguimiento con sus médicos primarios, realizarse exámenes físicos cada seis meses o anualmente y mantener los laboratorios de rutina», indicó el especialista.

Según explicó, pruebas como el hemograma, que evalúa los glóbulos blancos, la hemoglobina y las plaquetas, pueden revelar alteraciones que orienten al médico a solicitar estudios adicionales. Aunque estos análisis no diagnostican un linfoma por sí solos, sí pueden facilitar su detección en etapas más tempranas cuando se interpretan junto con la evaluación clínica.
El especialista concluyó que, aunque las terapias celulares y la inmunoterapia están cambiando el panorama del tratamiento del linfoma, el diagnóstico temprano sigue siendo la mejor herramienta para mejorar el pronóstico. Por ello, recomendó no ignorar síntomas persistentes como fiebre, inflamación de ganglios o malestar general y acudir a evaluación médica cuando estos aparezcan.









