La psoriasis severa es mucho más que una enfermedad de la piel. La inflamación crónica que caracteriza esta condición también puede afectar otros órganos y se reconoce como un factor de riesgo independiente para eventos cardiovasculares, incluyendo el infarto agudo de miocardio. Así lo explicó la Dra. Eneida de la Torre, dermatóloga y expresidenta de la Sociedad Dermatológica de Puerto Rico, quien destacó la importancia de abordar la enfermedad desde una perspectiva integral y no únicamente dermatológica.
La inflamación también afecta al corazón
La psoriasis es una enfermedad inmunológica crónica cuya manifestación más visible son las lesiones cutáneas. Sin embargo, la especialista señaló que estas lesiones representan un proceso inflamatorio que ocurre en todo el organismo.
«Lo más importante que un paciente debe saber es que la psoriasis severa se considera un factor de riesgo independiente para eventos cardiovasculares. Un paciente con psoriasis severa está a mayor riesgo de desarrollar un infarto al corazón», afirmó la Dra. de la Torre.
La inflamación sistémica también favorece alteraciones en las arterias y contribuye al desarrollo de enfermedad cardiovascular, por lo que el seguimiento debe extenderse más allá del estado de la piel.
Síndrome metabólico y psoriasis una combinación de alto riesgo
El riesgo cardiovascular aumenta aún más cuando la psoriasis se acompaña de otras enfermedades metabólicas.
La Dra. de la Torre explicó que los pacientes con hipertensión arterial, diabetes, obesidad o colesterol elevado presentan un estado inflamatorio aún mayor, lo que incrementa la probabilidad de sufrir complicaciones cardiovasculares.
«Un paciente de psoriasis que tiene presión alta, obesidad, diabetes o colesterol descontrolado es un paciente que está más a riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares y, por ende, es un paciente que está más enfermo y debemos tratar agresivamente», señaló.
Por ello, recomendó que la evaluación clínica incluya la identificación y el control de todos estos factores de riesgo desde etapas tempranas.
El tratamiento debe controlar mucho más que la piel
La especialista enfatizó que el tratamiento moderno de la psoriasis debe contemplar el control de la inflamación sistémica mediante un abordaje multidisciplinario.
Además de las terapias dermatológicas, el manejo debe incluir actividad física regular, control del peso corporal, tratamiento adecuado de la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia, así como hábitos de vida saludables.
Asimismo, destacó el papel de la atención primaria en el seguimiento de estos pacientes y recordó que el objetivo no es únicamente mejorar las lesiones cutáneas, sino reducir el impacto de la inflamación sobre todo el organismo.
«Tenemos que tratar a todo el paciente. Mientras más tenga controlado su sistema, mejor resultado va a tener también con su psoriasis», indicó.
La Dra. de la Torre concluyó que reconocer la psoriasis como una enfermedad sistémica permite intervenir de forma temprana sobre la inflamación y los factores cardiometabólicos, una estrategia que puede modificar el curso de la enfermedad y disminuir el riesgo de complicaciones a largo plazo.









