“Hoy no basta con saber que un paciente tiene linfoma. También debemos conocer las características biológicas de su tumor para escoger el tratamiento con mayores probabilidades de éxito”, afirmó el Dr. Fernando Cabanillas, director del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo.
Durante décadas, el tratamiento del linfoma se definía principalmente por la apariencia de las células bajo el microscopio. Hoy, la medicina personalizada ha transformado ese modelo. Además del diagnóstico, los especialistas analizan marcadores biológicos, alteraciones moleculares y factores pronósticos que permiten adaptar la terapia a las características de cada paciente.
No todos los linfomas se comportan igual
Aunque muchas personas hablan del linfoma como si fuera una sola enfermedad, en realidad existen más de 50 subtipos. Algunos crecen lentamente, mientras que otros evolucionan con rapidez y requieren un tratamiento inmediato.
«El linfoma no Hodgkin no es una enfermedad; son varias enfermedades. De hecho, son más de 50, y seguimos identificando nuevos subtipos a medida que aprendemos más sobre ellas», explicó el oncólogo.
Incluso dentro del linfoma difuso de células B grandes, el subtipo más frecuente, existen diferencias biológicas que pueden influir tanto en el pronóstico como en la respuesta a los tratamientos disponibles.
La biología del tumor orienta el tratamiento
Para definir la estrategia terapéutica, los especialistas consideran factores como los niveles de LDH, la beta-2 microglobulina, el origen del tumor —si corresponde al subtipo de centro germinal o no centro germinal— y otras características moleculares que ayudan a estimar el riesgo de la enfermedad.
«Además de determinar la extensión de la enfermedad, nos gusta conocer los factores pronósticos, porque son los que nos ayudan a estimar cómo puede evolucionar ese paciente», señaló el especialista.
El Dr. Cabanillas explicó que estas diferencias también orientan la selección del tratamiento. «Los pacientes cuyo linfoma no es de origen centro germinal tienen un pronóstico diferente», comentó.
Un mismo diagnóstico puede recibir tratamientos diferentes
La información biológica del tumor permite individualizar el tratamiento. Mientras algunos pacientes responden adecuadamente al esquema estándar R-CHOP, otros pueden obtener mejores resultados al incorporar terapias dirigidas, especialmente cuando presentan determinadas características moleculares.
«Estamos hablando del mismo diagnóstico, pero no necesariamente de la misma enfermedad desde el punto de vista biológico. Esas diferencias pueden modificar el pronóstico y también la manera en que tratamos al paciente», concluyó el especialista.
La medicina personalizada está consolidando una nueva forma de tratar el linfoma: decisiones terapéuticas basadas en la biología del tumor, con el objetivo de ofrecer a cada paciente la estrategia con mayores probabilidades de éxito.








