Dr. Pérez Canabal, un aliado clave para los pacientes con miastenia gravis

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Dr. Alfredo Pérez Canabal, neurólogo. Foto proporcionada a PHL.

«La miastenia gravis es una enfermedad que hay que sospechar para poder diagnosticarla». Con esta premisa el neurólogo Dr. Alfredo Pérez Canabal, advierte que uno de los mayores desafíos de esta enfermedad autoinmune sigue siendo el retraso diagnóstico. Sus síntomas suelen confundirse con otras patologías, lo que puede demorar el inicio del tratamiento y aumentar el riesgo de complicaciones.

¿Por qué pasa desapercibida?

La miastenia gravis puede manifestarse de formas muy distintas según los músculos afectados, por lo que los pacientes suelen consultar inicialmente a diferentes especialistas antes de llegar al neurólogo.

«A veces empiezan con problemas del tragado y van al gastroenterólogo… o desarrollan visión doble y consultan al oftalmólogo. Es una enfermedad con la cual hay que sospechar para diagnosticarla», explicó el especialista.

El neurólogo señaló que esta diversidad de manifestaciones hace que la enfermedad pueda confundirse con múltiples condiciones si no se reconoce el patrón clínico característico.

Los signos que deben levantar sospecha

Uno de los hallazgos más distintivos de la miastenia gravis es que la debilidad muscular empeora con el esfuerzo y a medida que transcurre el día, mientras que mejora parcialmente con el descanso.

El Dr. Pérez Canabal explicó que algunos pacientes pueden desayunar sin dificultad, pero presentan problemas para hablar, caminar o alimentarse durante la tarde debido al agotamiento progresivo de la musculatura. «El paciente se levanta sintiéndose bien y según transcurre el día esto va empeorando. Cuando descansa, se recupera un poco, pero según se va cansando, la condición empeora», afirmó.

El referido temprano cambia el pronóstico

Identificar estos síntomas desde la atención primaria permite acelerar el diagnóstico e iniciar tratamiento antes de que aparezcan complicaciones potencialmente graves. La sospecha clínica continúa siendo la principal herramienta para evitar retrasos diagnósticos y mejorar la evolución de los pacientes con miastenia gravis.

Actualmente, además de la evaluación clínica, existen pruebas serológicas que detectan anticuerpos contra los receptores de acetilcolina, lo que aporta mayor precisión al diagnóstico y facilita un tratamiento oportuno.

El especialista concluyó que tanto los médicos como los pacientes y sus familias deben mantener un alto índice de sospecha cuando los síntomas sean compatibles con la enfermedad. «Lo importante es sospechar la condición para entonces poder diagnosticarla y manejarla. La meta es conseguir el mejor tratamiento para darle calidad de vida y larga vida al paciente», explicó.

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