La obesidad severa se asocia con un mayor riesgo de muerte en adultos jóvenes

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Un nuevo estudio encontró diferencias en el riesgo de mortalidad según el grado de obesidad y la edad.

La obesidad de clase III, definida por un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más, se asocia con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y por causas específicas en adultos menores de 65 años, según un nuevo estudio publicado en Clinical Obesity.

Los hallazgos sugieren que el impacto de la obesidad sobre la mortalidad puede variar considerablemente según la edad y el grado de obesidad, mientras que entre los adultos de 65 años o más las diferencias observadas entre las distintas clases de obesidad fueron mucho menores.

Un análisis de más de 41.000 adultos

Investigadores de la Facultad de Kinesiología y Ciencias de la Salud de la Universidad de York, en Toronto, Canadá, analizaron información de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) correspondiente al periodo entre 1999 y 2018.

El análisis incluyó a 41.903 adultos, quienes fueron clasificados según su IMC y divididos en dos grupos de edad: adultos de 18 a 64 años y adultos de 65 años o más. Los participantes fueron agrupados en seis categorías: bajo peso, peso normal, sobrepeso y obesidad de clase I, II y III.

Los investigadores evaluaron las muertes registradas hasta diciembre de 2019 y analizaron tanto la mortalidad por todas las causas como las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, hipertensión y otras causas no cardiovasculares ni oncológicas. Uno de los principales hallazgos fue que los adultos jóvenes con obesidad de clase III presentaron un riesgo significativamente mayor de morir por cualquier causa en comparación con quienes tenían obesidad de clase I.

En este grupo, el cociente de riesgos instantáneos ajustado (HR) fue de 2,1, lo que representa un riesgo aproximadamente dos veces mayor. En contraste, entre los adultos de 65 años o más no se identificaron diferencias significativas en la mortalidad entre las distintas clases de obesidad.

El riesgo cardiovascular también aumenta

Las diferencias fueron particularmente marcadas al analizar la mortalidad cardiovascular.

Tanto hombres como mujeres menores de 65 años con obesidad de clase III presentaron un riesgo significativamente mayor de muerte por causas cardiovasculares frente a aquellos con obesidad de clase I. Los HR oscilaron entre 2,4 y 2,6, con una significación estadística de P < 0,0001.

En los adultos mayores, sin embargo, no se observaron diferencias significativas en la mortalidad cardiovascular entre las distintas clases de obesidad. El estudio también encontró una mayor mortalidad relacionada con la diabetes entre los adultos jóvenes con obesidad de clase II y III, en comparación con aquellos con obesidad de clase I. Esta asociación también se observó en hombres de 65 años o más.

En cuanto a la hipertensión, el aumento significativo del riesgo se identificó específicamente en mujeres menores de 65 años con obesidad de clase III frente a aquellas con obesidad de clase I.

Además, los adultos jóvenes con obesidad de clase III presentaron un mayor riesgo de mortalidad por causas no cardiovasculares ni relacionadas con el cáncer.

¿Qué implican estos resultados?

Los autores consideran que las diferencias encontradas podrían ser relevantes para el diseño de estrategias de prevención y control de la obesidad, particularmente en adultos más jóvenes con grados más avanzados de obesidad. “Estas diferencias deben tenerse en cuenta al diseñar estrategias para el control de la obesidad, ya que ponen de manifiesto la necesidad de adoptar enfoques más agresivos para estas poblaciones”, escribieron los autores.

El estudio estuvo dirigido por Amir Yazdanparast, de la Universidad de York, y fue publicado en línea el 12 de agosto de 2026 en la revista Clinical Obesity. Los investigadores señalaron varias limitaciones. Entre ellas, el IMC fue medido una sola vez, por lo que no fue posible evaluar cambios en el peso de los participantes durante el seguimiento.

Asimismo, algunas causas de muerte poco frecuentes tuvieron que agruparse en categorías más amplias. Los autores también reconocieron que el elevado número de comparaciones realizadas podría haber incrementado la posibilidad de errores estadísticos de tipo I.

El estudio no informó financiación específica y los autores declararon no tener conflictos de intereses.

Fuente original aquí

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