No es magia, así utilizan la mente para reducir la ansiedad durante procedimientos médicos 

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Uno de los elementos destacados durante la experiencia francesa es la manera en que se utiliza el lenguaje.

Para algunos niños, entrar a una consulta de otorrinolaringología puede convertirse en una experiencia difícil incluso antes de que comience el procedimiento. La anticipación, el temor y la incomodidad pueden aumentar la ansiedad y hacer más compleja la realización de determinadas intervenciones.

Ante este escenario, la hipnosis médica está ganando espacio como una herramienta complementaria para acompañar a los pacientes durante procedimientos que pueden resultar estresantes, entre ellos la nasofibroscopía.

La experiencia del Hospital General de Libourne, en Gironda, Francia, presentada durante el congreso RhinoForum en junio de 2026, muestra cómo esta estrategia puede incorporarse a la práctica cotidiana de la otorrinolaringología.

La propuesta no consiste en que el paciente pierda el control ni en reemplazar los tratamientos habituales. Por el contrario, la hipnosis busca involucrarlo activamente en el proceso y ayudarlo a modificar la forma en que percibe determinadas sensaciones.

Olivier Duffas, cirujano otorrinolaringólogo del Hospital General de Libourne, explicó que se trata de una herramienta que puede ayudar a tranquilizar y aliviar a los pacientes para que el tratamiento resulte lo menos traumático posible. En palabras de Charlotte Cellier, auxiliar de enfermería del mismo hospital y practicante de hipnosis médica, la técnica permite que el paciente tenga un papel activo frente a la ansiedad y el dolor.

La hipnosis tampoco implica una pérdida de voluntad. Durante el estado hipnótico, la persona conserva su capacidad de decidir y mantiene su libre albedrío.

¿Qué sucede durante la hipnosis?

Más que quedarse dormido, el paciente entra en un estado de atención intensamente focalizada, mientras disminuye parcialmente su atención hacia los estímulos que lo rodean.

El proceso puede comenzar con elementos sencillos como la respiración, los sentidos y la relajación. Posteriormente, el profesional puede utilizar la imaginación y la creatividad del paciente para llevar su atención hacia un escenario o experiencia que le resulte agradable.

Esta estrategia busca generar una especie de separación temporal respecto de lo que está ocurriendo en el entorno y favorecer una percepción diferente de sensaciones como el dolor, el miedo o la ansiedad.

La sesión suele desarrollarse en cuatro momentos: establecer un vínculo con el paciente y definir el objetivo, realizar la inducción, acompañarlo durante el estado hipnótico y finalmente ayudarlo a regresar a su estado habitual de conciencia.

El lenguaje también forma parte de la intervención

Uno de los elementos destacados durante la experiencia francesa es la manera en que se utiliza el lenguaje.

En lugar de reforzar pensamientos relacionados con el miedo o el dolor, la sugestión indirecta busca dirigir la atención hacia estímulos positivos o neutrales. Una voz constante, la concentración en un punto o una actividad imaginaria pueden ayudar a disminuir la atención sobre el procedimiento.

Por esta razón, las sugerencias negativas pueden reformularse en términos positivos, utilizando palabras asociadas con alivio, placer o tranquilidad. El objetivo es que la atención del paciente no quede concentrada exclusivamente en aquello que podría generarle temor.

Los especialistas señalan que la hipnosis no es simplemente una sensación subjetiva. Durante este estado se han descrito cambios cerebrales reversibles y medibles mediante resonancia magnética funcional.

Entre ellos se encuentran modificaciones en las redes relacionadas con la atención, la percepción y los procesos emocionales. También se ha observado una disminución de la actividad asociada con el llamado modo por defecto, relacionado con la rumiación y determinados pensamientos autorreferenciales. De esta manera, el estado hipnótico favorecería una mayor concentración y receptividad, características que pueden aprovecharse durante un procedimiento médico.

Además, la técnica puede influir en circuitos cerebrales relacionados con la modulación del dolor y el miedo, lo que ayuda a explicar su interés dentro de contextos clínicos.

No todos los pacientes responden igual

Aunque la hipnosis puede utilizarse en diferentes edades y adaptarse al nivel de madurez de cada niño o adolescente, la respuesta no es igual para todas las personas.

Según los especialistas, aproximadamente entre 10 % y 15 % de los individuos presentan una alta receptividad, mientras que alrededor de 70 % tiene una receptividad intermedia. Otro grupo, también cercano al 10 %-15 %, presenta menor respuesta.

Por ello, la técnica debe adaptarse a cada paciente y nunca imponerse. Entre las situaciones en las que no se recomienda se encuentran algunos trastornos psicóticos no estabilizados, estados de disociación grave, paranoia, trastornos cognitivos graves y, de manera fundamental, la negativa del propio paciente.

La experiencia del Hospital General de Libourne no se limita a la exploración mediante fibroscopía. La hipnosis se ha incorporado también en procedimientos como la colocación y extracción de tubos de ventilación transtimpánicos en niños.

Asimismo, se utiliza durante la medialización de las cuerdas vocales con anestesia local y en determinadas cirugías cutáneas realizadas bajo anestesia local.

Su utilización se ha extendido a intervenciones de corta duración que pueden generar estrés o ansiedad, independientemente de la edad del paciente.

Una herramienta para humanizar la atención

La experiencia presentada en Francia plantea una posibilidad interesante: que determinadas intervenciones médicas puedan abordarse no solo desde la dimensión física del procedimiento, sino también desde la manera en que el paciente vive y percibe la experiencia.

En pediatría, donde el miedo puede convertirse en una barrera importante para la atención, estrategias como la hipnosis médica podrían contribuir a crear un entorno más tranquilo y participativo.

Sin embargo, su papel es complementario y debe integrarse dentro de una atención médica adecuada, respetando siempre las características, necesidades y voluntad de cada paciente. “La hipnosis otorga al paciente un papel activo”, destacó Charlotte Cellier, al explicar su aplicación en el servicio de otorrinolaringología del Hospital General de Libourne.

Fuente original aquí

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