La neuropatía periférica inducida por la quimioterapia puede provocar dolor, hormigueo, entumecimiento, hipersensibilidad al frío y pérdida de sensibilidad. En algunos pacientes, estos síntomas pueden persistir durante años y, cuando el daño es severo, incluso llevar a reducir las dosis de los medicamentos contra el cáncer o interrumpir el tratamiento.
Ante este desafío, investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas estudiaron el potencial de la psilocibina, un compuesto psicodélico presente de forma natural en determinadas especies de hongos.
En experimentos realizados con ratones, los investigadores administraron psilocibina antes de la quimioterapia y observaron una protección de las terminaciones de los nervios sensoriales y una preservación de su función.
El efecto se observó con tres medicamentos utilizados en tratamientos oncológicos: cisplatino, paclitaxel y docetaxel. En los modelos estudiados, la protección se mantuvo durante hasta seis ciclos consecutivos de quimioterapia y más de ocho meses de seguimiento.
Además, en animales que tenían tumores, la psilocibina no redujo la eficacia antitumoral de la quimioterapia, un aspecto especialmente relevante al evaluar cualquier estrategia destinada a proteger los tejidos sanos durante el tratamiento. En uno de los modelos, dos administraciones de psilocibina antes de la quimioterapia fueron suficientes para evitar la aparición de hipersensibilidad mecánica, uno de los signos asociados con la neuropatía.
¿Cómo podría proteger los nervios?
Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue que los investigadores no se limitaron a observar los síntomas, sino que también analizaron cómo podría producirse el efecto protector. La investigación apunta al papel de las mitocondrias, estructuras celulares encargadas de producir energía. Las neuronas sensoriales tienen prolongaciones muy largas, por lo que necesitan transportar mitocondrias a través de sus axones para mantener el suministro energético de sus terminaciones.
Según los experimentos, la quimioterapia puede alterar este transporte y dejar las zonas más alejadas de las neuronas con un suministro insuficiente de energía.
La psilocibina, en cambio, preservó el transporte de las mitocondrias hacia las terminaciones nerviosas mediante una vía relacionada con el receptor de serotonina 5-HT2A, ayudando a mantener la energía necesaria para las fibras nerviosas. “Estamos protegiendo el sistema nervioso sin proteger al tumor”, explicó Moran Amit, investigador del MD Anderson y uno de los responsables del estudio.
Aunque la eficacia preventiva se demostró en modelos animales, el equipo también analizó diferentes muestras humanas para estudiar si los mecanismos observados podían tener relevancia biológica en personas.
Los investigadores estudiaron nervios periféricos obtenidos de 29 pacientes sometidos a cirugía, además de neuronas sensoriales humanas derivadas de células madre, ganglios sensoriales de donantes y biopsias de piel. Estos análisis permitieron observar procesos relacionados con el transporte mitocondrial y su protección. Sin embargo, los investigadores enfatizan que estos resultados no demuestran que la psilocibina funcione para prevenir la neuropatía en pacientes con cáncer.
¿La protección depende del efecto psicodélico?
Una de las preguntas que permanece abierta es si el efecto protector está relacionado con las propiedades psicodélicas de la sustancia.
Los investigadores observaron que, al bloquear el receptor 5-HT2A, desaparecía la protección. Además, un compuesto no alucinógeno capaz de activar este mismo receptor produjo un efecto similar al de la psilocibina en los modelos animales.
Esto plantea la posibilidad de desarrollar en el futuro moléculas que reproduzcan determinados efectos celulares beneficiosos sin provocar efectos psicodélicos, aunque todavía no se puede afirmar que la experiencia psicodélica sea necesaria o innecesaria para la protección. Los resultados preclínicos dieron paso al desarrollo de NeuroGuard, un ensayo clínico de fase 2 que evaluará la seguridad y el potencial de la psilocibina en personas que reciben quimioterapia neurotóxica.
El estudio comparará una dosis de 25 miligramos, una dosis baja subperceptual y la atención estándar. Entre sus primeros objetivos estará determinar si la administración repetida antes de cada ciclo es segura y si interfiere con la quimioterapia o con los resultados oncológicos. También se analizará si la intervención puede reducir la neuropatía y ayudar a que un mayor número de pacientes complete el régimen de quimioterapia previsto.
No obstante, los investigadores advierten que todavía es demasiado pronto para hablar de un tratamiento. Los resultados de eficacia disponibles hasta ahora son preclínicos, mientras que el ensayo NeuroGuard está diseñado precisamente para comprobar si esta estrategia es segura y efectiva en seres humanos.
El hallazgo representa una línea de investigación prometedora, pero no significa que la psilocibina pueda utilizarse actualmente para prevenir la neuropatía relacionada con la quimioterapia.
Por ahora, la evidencia de eficacia preventiva procede principalmente de modelos animales. Los próximos ensayos clínicos serán fundamentales para determinar si el efecto observado en ratones puede reproducirse en pacientes con cáncer y bajo qué condiciones.









