Las hormonas ováricas influyen en múltiples procesos cerebrales, pero aún se conoce poco sobre cómo modifican los circuitos involucrados en la regulación emocional. Un estudio publicado en Psychological Medicine analizó esta relación mediante resonancia magnética funcional y técnicas multivariadas de análisis cerebral.
Participaron 116 mujeres de 18 a 35 años, con ciclos menstruales naturales y sin trastornos neurológicos, hormonales o psiquiátricos recientes. Las participantes proporcionaron muestras de saliva para medir progesterona y estradiol y realizaron una tarea en la que debían acercarse o alejarse de rostros felices y enojados mientras se registraba su actividad cerebral.
Las respuestas fueron más lentas y menos precisas cuando la acción requerida era incongruente con la emoción, como acercarse a un rostro enojado. El análisis cerebral identificó patrones capaces de diferenciar estas condiciones principalmente en el polo frontal lateral (FPl), además del estriado y la ínsula.
El hallazgo central fue que una mayor concentración de progesterona se relacionó con menor capacidad del FPl y el estriado para diferenciar estos patrones de actividad cerebral. En el FPl, la asociación con progesterona fue de r = −0.25, mientras que una mayor capacidad de decodificación se relacionó con mejor estado de ánimo (r = 0.26).
Además, el análisis de mediación encontró un efecto indirecto pequeño de la progesterona sobre el estado de ánimo a través de la actividad del FPl. El modelo explicó 7.1 % de la variabilidad observada en el estado de ánimo.
En contraste, estradiol y progesterona no se asociaron con los tiempos de reacción ni con la tasa de errores, y tampoco se observaron diferencias consistentes entre las fases temprana y tardía del ciclo en las principales medidas cerebrales, conductuales y de ánimo.
Los autores advierten que los resultados no demuestran causalidad. El estudio fue transversal, utilizó una sola muestra de saliva por participante y la fase menstrual se estimó a partir del ciclo reportado. Además, la muestra fue menor al tamaño objetivo preregistrado.
Los resultados sugieren que la progesterona podría modular la representación cerebral de las relaciones entre emoción y acción, particularmente en circuitos frontoestriatales. Se necesitan estudios longitudinales con mediciones hormonales repetidas y muestras mayores para determinar cómo estas fluctuaciones contribuyen a los cambios del estado de ánimo.
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