La evolución del tratamiento de la obesidad está llevando a dejar atrás la idea de enfrentar cirugía bariátrica y medicamentos como estrategias opuestas. Para el Dr. Héctor López González, cirujano bariátrico del Hospital Damas, ambas herramientas pueden utilizarse de manera complementaria, dependiendo de las condiciones clínicas, el progreso y las preferencias de cada paciente.
“Yo no veo los GLP-1 como algo antagónico a la cirugía. Yo lo veo como algo totalmente complementario, que es una herramienta”, explicó el especialista, quien destacó que estos medicamentos representan una alternativa que no estaba disponible hace una década y que puede incorporarse en distintos momentos del tratamiento.
Los medicamentos también pueden preparar al paciente para la cirugía
Uno de los escenarios en los que los medicamentos pueden tener un papel importante es antes de una intervención. Algunos pacientes llegan a consulta con obesidad severa o condiciones crónicas descontroladas que deben atenderse antes de entrar a sala de operaciones. “Hay ciertos pacientes que todavía no están aptos para una cirugía. Digamos que tienen una condición crónica descontrolada”, explicó el cirujano.
“Yo he tenido pacientes que han logrado bajar más de 100 libras antes de llevarlos a sala. Entonces, eso tiene unos efectos positivos para el paciente”, afirmó el experto.
Cuando el tratamiento llega a un punto de estancamiento
El proceso también puede darse en la dirección contraria. Algunos pacientes prefieren comenzar con medicamentos porque no se sienten cómodos con la idea de una cirugía. En estos casos, la decisión puede revisarse según la respuesta obtenida. “Yo no tengo problema con que me lo expresen. A mí me gusta porque la orientación es para que el paciente entienda qué es la cirugía bariátrica”, señaló el experto.

Uno de los momentos que puede cambiar la conversación es cuando aparece el llamado “plato”, es decir, cuando el paciente deja de observar progreso pese a mantener intervenciones sobre alimentación y actividad física.
La decisión también pertenece al paciente
Para el Dr. López, el manejo de la obesidad requiere una conversación en la que la recomendación médica y la autonomía del paciente tengan un papel conjunto. “Nosotros no practicamos una medicina patriarcal, nosotros tenemos una discusión con el paciente y respetamos su autonomía y llegamos a un punto medio. Pero siempre obviamente la recomendación médica es muy importante”, explicó.
Esta visión plantea un manejo más individualizado, en el que cirugía, medicamentos y otras intervenciones pueden utilizarse de acuerdo con la situación clínica y las metas de cada persona, en lugar de asumir que una estrategia debe excluir necesariamente a la otra.
“Yo lo veo como algo totalmente complementario, que es una herramienta extra para mi, que no tenían mis colegas hace 10 años atrás, para poder darle un resultado favorable al paciente”, afirmó el experto.
El objetivo va más allá de perder peso
Aunque la reducción de peso es un componente central, el especialista subraya que el propósito final del tratamiento es mejorar la calidad de vida y favorecer una mayor longevidad. “Yo les pongo a veces hasta una foto de unas señoras mayores caminando por ahí con sus nietos, con perros. Y les pregunto ‘Eso es lo que tú quieres, ¿verdad?’. Eso es lo que la cirugía muchas veces logra”, explicó el cirujano.
Para el experto, el impacto también se refleja en el seguimiento a largo plazo y en las metas que los pacientes vuelven a considerar posibles. “Hay metas que los pacientes las encuentran como imposibles y de repente lo pueden hacer. Yo creo que ya con eso nada más. Mi trabajo está hecho”, concluyó.









