Así transformó el cáncer de cabeza y cuello la vida y la voz del cantante Norberto Otero 

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Norberto Otero, cantante, compositor y sobreviviente de cáncer de cabeza y cuello. Foto original de PHL.

Para un cantante, la voz representa mucho más que una herramienta de trabajo, es parte de su identidad. Por eso, cuando Norberto Otero, cantante, compositor puertorriqueño y sobreviviente de cáncer de cabeza y cuello, recibió su diagnóstico, comprendió que la enfermedad no solo pondría a prueba su salud, sino también aquello que había construido durante más de cinco décadas sobre los escenarios.

Durante el foro en memoria del Dr. Humberto Guiot, Otero compartió cómo este tipo de cáncer transformó su vida cotidiana, afectando funciones tan básicas como respirar, hablar y alimentarse, además de mantenerlo alejado de la música durante aproximadamente un año.

Un cáncer que compromete funciones vitales

Con más de 50 años de trayectoria musical, Norberto Otero explicó que el diagnóstico de cáncer de cabeza y cuello representa desafíos muy distintos a los de otros tipos de tumores, debido a que afecta estructuras fundamentales para la vida diaria. «Cuando decimos cáncer de cuello y cabeza, lo voy a decir con toda honestidad y respeto a todos los demás cánceres: tu cuerpo se alimenta por la boca. Si tú no te alimentas por la boca o no respiras por tus vías nasales, se te complica la cosa».

El artista relató que, a medida que avanzó la enfermedad, el crecimiento del tumor llegó a comprimir estructuras del cuello, dificultando su respiración. Antes incluso del diagnóstico definitivo, comenzaron a aparecer señales de que algo no estaba bien.

Mientras ofrecía presentaciones musicales, sufrió episodios de pérdida del conocimiento provocados por la falta de oxigenación. «Llegué a caer en dos ocasiones, desmayado al piso, simplemente por estar sin respiración. En plena canción se me ponía todo negro y caía al piso. Ahí fue cuando entendí que esto ya era más serio». Aquellas experiencias marcaron un antes y un después, pues comprendió que debía detener completamente su actividad artística para concentrarse en el tratamiento.

Cuando le preguntaron qué significó para un cantante recibir un diagnóstico de cáncer de cabeza y cuello, Norberto Otero no dudó en describirlo como uno de los momentos más difíciles de su vida. «Fue catastrófico. Eso fue un golpe bajo, yo diría, del destino».

Aunque reconoce que toda enfermedad representa un reto importante, asegura que en su caso el mayor impacto fue comprender que tendría que detener aquello que más ama hacer.

Recuperar la vida, el desafío más grande

Más allá de combatir el cáncer, el sobreviviente considera que el verdadero reto comienza cuando el paciente intenta retomar su vida cotidiana. «La parte más difícil de un cáncer, aunque sí trabajar contra la enfermedad es complicado de por sí, es saber cómo recuperas tu vida, cómo regresas a eso». En su caso, ese regreso implicaba enfrentarse a la incertidumbre de no saber si volvería a cantar como antes. 

Uno de los efectos más dolorosos del tratamiento fue el compromiso de sus cuerdas vocales, lo que limitó considerablemente su capacidad para hablar y cantar. «Ahora mismo apenas puedo hablar. Las cuerdas han sido afectadas». Confesó que, pese a haber enfrentado numerosas dificultades durante el proceso, pocas situaciones le causaron tanto dolor emocional como perder temporalmente la posibilidad de cantar. «De las pocas veces que he llorado, una ha sido precisamente por no poder cantar».

Sin embargo, explicó que incluso en los momentos más difíciles entendió que debía convertirse en su propia fuente de motivación. «Si alguien pregunta quién motiva al motivador, debo ser yo mismo».

Después de permanecer aproximadamente un año sin cantar, Norberto Otero decidió volver a tomar su guitarra durante el foro para interpretar una canción de su autoría titulada «Grito de Esperanza», acompañado por un joven estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Vega Baja. El momento tuvo un profundo significado personal. «Llevo un año sin cantar. Hoy cojo la guitarra para cantar algo en este foro«.

Más que un regreso artístico, el cantante explicó que se trató de una forma de demostrar que, incluso después de un proceso tan complejo, es posible seguir encontrando motivos para avanzar.

La música como herramienta para acompañar a otros pacientes

Además de su carrera musical, Otero ha dedicado gran parte de su vida al acompañamiento de personas enfermas a través de un ministerio, experiencia que adquirió un nuevo significado tras convertirse él mismo en paciente.

Recordó con emoción el día de su primera infusión, cuando comprendió el valor de las palabras de consuelo que durante años había ofrecido a otros. «Ese primer día lloré como nunca antes porque me sentí afortunado de estar ahora del otro lado de la moneda«. Desde entonces, asegura que su propósito continúa siendo el mismo: utilizar la música para transmitir esperanza.

Al finalizar su intervención, Norberto Otero recordó que el tratamiento oncológico implica mucho más que procedimientos médicos. También exige aprender a convivir con los cambios físicos, emocionales y personales que deja la enfermedad.

Aunque reconoce el enorme impacto que el cáncer de cabeza y cuello puede tener sobre funciones esenciales como la voz, la alimentación y la respiración, considera que cada pequeño avance representa una oportunidad para recuperar la calidad de vida. «Nos queda mucho por hacer».

Con esa frase, pronunciada tras volver a cantar por primera vez en un año, el artista resumió el mensaje que hoy busca compartir con otros pacientes: que incluso después de los momentos más difíciles, la esperanza también puede encontrar nuevamente su voz.

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