Durante la perimenopausia, muchas mujeres experimentan cambios hormonales que afectan su ciclo menstrual, su salud genital y su vida sexual. Sin embargo, no todo sangrado irregular ni todo dolor puede atribuirse automáticamente a esta etapa, así lo advirtió la Dra. Pamela Silén Rivera, ginecóloga, quien asede forma clara y directa lo que definió como un verdadero “caos hormonal”.
“La perimenopausia nunca dice que tengas sangrados de más de siete días ni que tengas dolor. Eso no es un síntoma normal y hay que evaluarlo”, enfatizó la especialista.
La Dra. Silén explicó que la perimenopausia se divide en dos fases. La perimenopausia temprana ocurre cuando el ciclo menstrual comienza a adelantarse o atrasarse hasta una semana, incluso 5 a 10 años antes del último periodo menstrual. En esta etapa, los estudios hormonales suelen ser poco concluyentes. “Esta es la paciente que llega y le dicen: ‘tú no estás en perimenopausia’, cuando en realidad sí lo está”, señaló.
En la perimenopausia tardía, que ocurre uno a tres años antes del último periodo, los ciclos se vuelven marcadamente irregulares y los laboratorios hormonales ya reflejan cambios claros. Es aquí donde los síntomas físicos se intensifican.
Mientras que en la etapa temprana predominan síntomas neurológicos como irritabilidad, insomnio y dificultad para concentrarse, en la fase tardía aparecen con más fuerza los sofocos, los sangrados impredecibles y el dolor mamario, además del empeoramiento de migrañas y síntomas premenstruales.
Sangrados impredecibles: cuando el cuerpo pierde el ritmo
Uno de los puntos centrales de la intervención fue el sangrado anormal. La especialista explicó que, al elevarse la hormona FSH debido a la disminución de óvulos, el ovario puede reclutar folículos de forma desordenada.
“Se pueden mezclar ciclos menstruales. Puedes tener una regla y dos semanas después volver a sangrar, sin poder predecir cuándo va a pasar. Eso no es normal y es sumamente incómodo para la paciente”, afirmó.
Este desbalance provoca niveles elevados de estrógeno que, además, pueden estimular el crecimiento de fibromas, aumentar el riesgo de cáncer uterino y generar ovulaciones impredecibles, lo que incluso mantiene el riesgo de embarazo. “Esta es la definición del caos hormonal”, resumió la ginecóloga.
¿Qué se considera sangrado menstrual anormal?
Según los criterios clínicos explicados por la Dra. Silén Rivera, un sangrado se considera anormal cuando se altera alguno de los siguientes aspectos:
- Frecuencia: lo normal es menstruar cada 24 a 38 días
- Duración: el sangrado no debe exceder los 7 u 8 días
- Regularidad: los ciclos deben ser relativamente constantes
- Volumen: sangrados muy abundantes o intermenstruales no son normales
“Sangrar entre una regla y otra, aunque sea manchado, también debe evaluarse”, advirtió.









