El mito de la “maternidad feliz”: la salud mental durante el embarazo también protege al bebé

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Especialistas recuerdan que cuidar la salud mental durante el embarazo es tan importante como el control físico, ya que también influye en el bienestar y el desarrollo del bebé.

La imagen de un embarazo marcado únicamente por la felicidad sigue siendo uno de los mitos más arraigados en la sociedad. Sin embargo, especialistas en psiquiatría, psicología perinatal y salud materna advierten que esta expectativa puede convertirse en una carga emocional que retrasa la búsqueda de ayuda y pone en riesgo tanto el bienestar de la madre como el desarrollo del bebé.

La evidencia científica muestra que la depresión, la ansiedad y el estrés crónico durante la gestación no solo afectan la calidad de vida de la mujer, sino que también pueden alterar procesos biológicos fundamentales para el crecimiento fetal y el neurodesarrollo infantil.

La salud mental también influye en el desarrollo del bebé

De acuerdo con el psiquiatra Mateo Benítez, director de la División de Orientación Universitaria de la Universidad FUCS, el embarazo debe entenderse desde una perspectiva biopsicosocial, donde los aspectos emocionales tienen un impacto directo sobre la salud física. «Tenemos que tener presente que como seres humanos tenemos una integración biopsicosocial, lo que quiere decir que las situaciones que afectan el estado de ánimo también repercuten en el desarrollo del embarazo».

El especialista explicó que los estados prolongados de angustia, preocupación o estrés desencadenan la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina, las cuales modifican la circulación sanguínea, aumentan la frecuencia cardíaca y alteran la respiración materna. Estos cambios generan alteraciones bioquímicas que pueden afectar el peso, el crecimiento fetal y el neurodesarrollo del bebé.

Incluso, señaló que las experiencias adversas como la violencia, la pobreza o el estrés sostenido podrían producir modificaciones epigenéticas con efectos que se extenderían hasta futuras generaciones.

El mito de la maternidad perfecta aumenta la presión emocional

Para Benítez, uno de los mayores desafíos es la idea cultural de que todas las mujeres deberían vivir el embarazo con felicidad permanente.

«Esa utopía de la felicidad en el embarazo termina siendo un mito que en muchas de las situaciones genera una carga adicional y una presión adicional a las mujeres».

El embarazo implica importantes cambios físicos, hormonales, sociales y económicos que pueden despertar incertidumbre, miedo, preocupaciones sobre la crianza y dudas frente al futuro. Experimentar estas emociones no significa necesariamente que exista un trastorno mental, pero ignorarlas sí puede retrasar un diagnóstico oportuno.

¿Cuándo es necesario buscar ayuda profesional?

Los especialistas recomiendan prestar atención a señales que persisten en el tiempo o interfieren con la vida cotidiana.

Entre los principales signos de alerta se encuentran:

  • Tristeza constante.
  • Alteraciones del sueño o del apetito.
  • Llanto frecuente.
  • Pérdida del interés por actividades que antes resultaban placenteras.
  • Aislamiento social.
  • Sensación persistente de inutilidad o incapacidad para ser madre.
  • Episodios de ansiedad intensa o ataques de pánico.
  • Pensamientos relacionados con hacerse daño o lastimar al bebé, los cuales constituyen una urgencia médica.

Benítez enfatizó que acudir al psiquiatra o al psicólogo no implica padecer una enfermedad grave, sino acceder a una atención especializada que permita intervenir a tiempo.

Los expertos coinciden en que una red de apoyo sólida es uno de los principales factores protectores durante el embarazo. «La compañía de la familia y un entorno saludable de la sociedad permiten que las situaciones que generan dificultades en las personas embarazadas sean atenuadas».

Además, consideran que la evaluación del estado emocional debería incorporarse de manera rutinaria en los controles prenatales, junto con la valoración física tradicional.

Hablar de las emociones no hace a una mujer una mala madre

La psicóloga Luisa Fernanda Torres Arévalo, coordinadora del Servicio de Psicología del Hospital Universitario Infantil San José, advirtió que muchas mujeres retrasan la búsqueda de ayuda por miedo al juicio social. «Es posible amar profundamente a un bebé y, al mismo tiempo, atravesar una depresión o un trastorno de ansiedad. Reconocer estas emociones no significa debilidad, significa tener la oportunidad de recibir apoyo oportuno».

La especialista insistió en que la salud mental debe entenderse como parte integral de la atención prenatal y recordó que pedir ayuda representa un acto de responsabilidad tanto hacia la madre como hacia el bebé. La psicóloga Alejandra Rodríguez Sarmiento, de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, aseguró que la preparación para la maternidad no debería limitarse al aspecto físico.

Según explicó, factores como antecedentes de depresión, complicaciones obstétricas, violencia, pobreza, conflictos de pareja, experiencias adversas durante la infancia o falta de apoyo social incrementan el riesgo de desarrollar ansiedad o depresión durante la gestación.

Asimismo, cuestionó la idea de que la felicidad deba ser el estado emocional permanente durante el embarazo. «Todos los estados emocionales son importantes: la tristeza, experimentar la rabia, el miedo, la felicidad». La especialista indicó que reconocer estas emociones facilita una intervención temprana y evita que los síntomas progresen hasta afectar el vínculo entre la madre y el bebé.

El proyecto Vínculo Afectivo, desarrollado por la Clínica Palermo junto con la Asociación Afecto y la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, busca identificar factores de riesgo emocional durante las últimas semanas del embarazo para ofrecer psicoeducación y apoyo psicosocial antes y después del parto.

Los investigadores destacan que fortalecer la salud mental materna no solo beneficia a la mujer, sino que también favorece el desarrollo cognitivo, el vínculo temprano y la salud emocional del niño a largo plazo.   

Especialistas y madres coinciden en que el embarazo requiere un enfoque que contemple tanto el bienestar físico como el emocional. Mantener hábitos saludables, expresar las emociones, contar con una red de apoyo y acceder a atención psicológica cuando sea necesario son medidas fundamentales para proteger la salud de ambos.

Como concluyen los expertos, la maternidad no exige perfección, sino acompañamiento, y cuidar la salud mental durante el embarazo representa una de las mejores estrategias para favorecer un inicio de vida saludable para el bebé y una mejor calidad de vida para la madre.

Fuente original aquí

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