La fragmentación en la atención médica continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema de salud. Así lo advirtió el Dr. Luis Madera Marín, primer médico en la Isla con doble especialidad en endocrinología y nefrología, quien señaló que la falta de integración entre especialidades y la limitada comunicación entre proveedores impactan directamente la calidad del cuidado que reciben los pacientes.
“En Puerto Rico los tratamientos están muy fragmentados. El paciente va de un médico a otro y la información no siempre llega completa. Eso afecta gravemente al paciente”, explicó.
Frente a esta realidad, el especialista impulsó un modelo de atención con enfoque dual, integrando ambas áreas en un mismo espacio. “El paciente tendría un tratamiento menos fragmentado: todo en un mismo lugar, con un manejo más coordinado y enfocado en prevenir complicaciones”.
Intervenir a tiempo: la clave que puede evitar la diálisis
Este enfoque cobra aún más relevancia si se considera que una gran parte de la población vive con condiciones metabólicas que, sin un manejo adecuado, pueden evolucionar hacia enfermedad renal crónica.
El especialista insistió en la importancia del referido temprano desde la atención primaria, especialmente ante señales de alerta como proteína en la orina, deterioro de la función renal o alteraciones metabólicas persistentes. “Antes de que sea muy tarde, antes de que el paciente llegue en preparación para diálisis, es el momento de intervenir”, enfatizó.
Más allá del impacto clínico, el costo económico y social de no intervenir a tiempo es considerable. “Un paciente en diálisis cuesta más de 100 mil dólares al año. Esto afecta la calidad de vida, los costos médicos, las hospitalizaciones y también a las familias”.
Además, las complicaciones trascienden la enfermedad renal. “Hablamos de eventos cardiovasculares, derrames cerebrales, amputaciones y dependencia familiar. Es una carga social enorme que se puede prevenir”, concluyó.
En este contexto, el enfoque integrado entre endocrinología y nefrología se perfila como una estrategia clave para enfrentar una de las mayores crisis de salud en Puerto Rico, apostando por la prevención, la detección temprana y una atención médica verdaderamente coordinada.









