Naia Llabrés tenía 16 años cuando decidió contar públicamente cómo había cambiado su vida después de recibir un diagnóstico de osteosarcoma en el cráneo, un tipo de cáncer que se origina en el tejido óseo. Su testimonio, grabado para el pódcast Roca Project y publicado después de su fallecimiento, se convirtió en el último mensaje de una adolescente que quiso utilizar su experiencia para visibilizar el cáncer infantil.
La joven falleció el 18 de julio de 2026 en Menorca, después de una larga evolución de la enfermedad y de recibir diferentes tratamientos, entre ellos quimioterapia e inmunoterapia. Su caso había evolucionado con metástasis pulmonar, según el relato difundido tras la publicación de la entrevista.
Una enfermedad que comenzó con un bulto en la cabeza
De acuerdo con el testimonio de Naia, los primeros síntomas aparecieron a finales de 2024, cuando detectó un bulto en la cabeza que inicialmente no le producía dolor. Con el paso de los meses aparecieron molestias y el bulto persistió.
La adolescente contó que, tras diferentes consultas, una neurocirujana que acudió a Menorca determinó que debía ser operada. Posteriormente, una biopsia confirmó el diagnóstico de cáncer de hueso en el cráneo, que para entonces ya había comprometido los pulmones. El osteosarcoma es un tumor maligno que se desarrolla en las células que forman el hueso. Aunque puede aparecer a cualquier edad, tiene una incidencia particularmente importante durante la adolescencia, etapa en la que se producen cambios rápidos en el crecimiento óseo.
Más allá de describir cirugías y tratamientos, Naia habló sobre cómo el cáncer modificó su percepción de la vida cotidiana. “Tenemos muy normalizada la salud y es un regalazo”, expresó durante la conversación con Carlos Roca. La joven explicó que antes de enfermar sus preocupaciones estaban relacionadas con los estudios, el baloncesto y las actividades propias de su edad.
Durante el proceso de enfermedad, en cambio, los momentos cotidianos adquirieron otro significado: compartir con sus amigos, estar con sus padres, asistir a conciertos o simplemente imaginar planes futuros.
El cáncer infantil y la necesidad de investigación
Naia también quiso que su historia sirviera para llamar la atención sobre los cánceres infantiles menos frecuentes y la necesidad de continuar fortaleciendo la investigación.
Antes de recibir su diagnóstico, reconoció que prácticamente no conocía el osteosarcoma. Su experiencia la llevó a insistir en que los diferentes tipos de cáncer infantil necesitan mayor visibilidad y recursos destinados a encontrar nuevas alternativas terapéuticas.
Después de su muerte, sus padres decidieron continuar con ese propósito mediante el proyecto “Sa Llum de na Naia”, una iniciativa que busca visibilizar el cáncer infantil y apoyar la investigación, particularmente alrededor del osteosarcoma. El movimiento también plantea impulsar recursos de oncología pediátrica y cuidados paliativos pediátricos en Menorca e Ibiza. Uno de los aspectos que Naia quiso visibilizar fue la situación de las familias que viven en territorios donde no existen determinados servicios especializados.
En su caso, la ausencia de oncología pediátrica en Menorca implicó desplazamientos a Mallorca para recibir atención especializada. La joven explicó que permanecer lejos de su hogar durante los tratamientos hacía todavía más complejo atravesar la enfermedad.
Su experiencia abrió además una conversación sobre la necesidad de garantizar que los niños y adolescentes con cáncer tengan acceso oportuno a diagnóstico, tratamiento especializado, investigación y cuidados paliativos, independientemente del lugar donde vivan.
La entrevista fue publicada el 16 de septiembre, casi dos meses después del fallecimiento de Naia, respetando su petición de que el episodio solo se difundiera cuando su familia estuviera preparada para verlo.
Su historia trascendió el relato personal para convertirse en un llamado a dar mayor visibilidad al cáncer infantil y fortalecer la investigación oncológica. Para su familia, mantener vivo ese propósito representa una forma de continuar el mensaje que Naia quiso dejar antes de morir. El caso de Naia recuerda que hablar de cáncer infantil también implica hablar de investigación, diagnóstico oportuno, acceso a especialistas y acompañamiento integral para los pacientes y sus familias.









