El cáncer colorrectal (CCR) es actualmente el tercer tipo de cáncer más frecuente en el mundo y la segunda causa de muerte por cáncer, con cerca del 90 % de los casos concentrados en mayores de 50 años. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento desproporcionado de casos de inicio temprano (<50 años), lo que ha encendido alertas en la comunidad científica por su comportamiento clínico más agresivo.
A diferencia del CCR en adultos mayores, el de inicio temprano se caracteriza por mayor frecuencia de tumores rectales y de colon izquierdo, así como por una mayor proporción de enfermedad metastásica al diagnóstico y tumores menos diferenciados. Estas diferencias han impulsado la búsqueda de factores específicos que expliquen este cambio epidemiológico.
En este contexto, un estudio reciente introduce un enfoque innovador basado en el análisis del exposoma mediante firmas epigenéticas, específicamente a través de patrones de metilación del ADN. A partir de datos de múltiples cohortes, los investigadores desarrollaron 63 puntajes de riesgo epigenético como aproximación indirecta a 29 factores ambientales y de estilo de vida, permitiendo identificar asociaciones que no pueden medirse fácilmente de forma directa.
Los hallazgos muestran que el cáncer colorrectal de inicio temprano se asocia con un perfil de exposición particular. Entre los factores más consistentes se encuentran mayor exposición al tabaquismo, menor adherencia a dieta mediterránea y niveles educativos más bajos, lo que refuerza el papel de los determinantes sociales y conductuales en la enfermedad.
No obstante, uno de los resultados más relevantes es la asociación con pesticidas. En particular, el herbicida picloram mostró una relación robusta con el CCR de inicio temprano, con un incremento del riesgo (OR hasta 1,71) en los análisis multivariados. Esta asociación se replicó en múltiples cohortes independientes y se mantuvo significativa incluso tras ajustes por variables clínicas y moleculares.
Adicionalmente, el análisis poblacional en Estados Unidos identificó que, de 225 pesticidas evaluados, al menos 27 se asociaron significativamente con la incidencia de CCR temprano, siendo picloram uno de los más consistentes, manteniendo su asociación incluso tras ajustar por factores socioeconómicos y exposición simultánea a otros compuestos.
Desde el punto de vista biológico, los datos sugieren que estas exposiciones pueden influir en la carcinogénesis mediante alteraciones en la expresión génica, cambios en vías clave como Wnt/β-catenina y modificaciones en la respuesta inmune. Además, las firmas epigenéticas asociadas a exposiciones como el tabaquismo demostraron ser persistentes incluso décadas después de la exposición, lo que respalda su valor como marcadores acumulativos del exposoma.
Otro hallazgo clave del estudio es la propuesta de evaluar la edad biológica del tumor, utilizando firmas mutacionales como el marcador SBS1, en lugar de depender únicamente de la edad cronológica. Este enfoque permitió identificar tumores “jóvenes” con mayor precisión y confirmó la asociación entre exposición a picloram y desarrollo tumoral temprano, independiente de la edad del paciente.
A pesar de la solidez de los resultados, los autores advierten limitaciones importantes, como el tamaño relativamente reducido de los casos de inicio temprano y la falta de mediciones directas de exposición individual, lo que impide establecer una relación causal definitiva.
En conjunto, estos hallazgos posicionan al exposoma como un componente central en la comprensión del aumento del cáncer colorrectal en adultos jóvenes y sugieren que factores ambientales, particularmente ciertos pesticidas, podrían estar desempeñando un papel relevante. Esto subraya la necesidad de estudios longitudinales, así como de estrategias de salud pública orientadas a la regulación de exposiciones ambientales y la prevención temprana.
Fuente original aquí









