Una mujer de 38 años acudió al servicio de emergencias por una masa pulsátil en la región occipitoparietal con sangrado recurrente, asociada a antecedente de violencia doméstica y múltiples traumatismos craneales previos. Durante meses presentó debilidad progresiva, palidez y episodios diarios de sangrado, al punto de despertar con los vendajes y la almohada empapados de sangre.
La paciente ya había consultado previamente por heridas en el cuero cabelludo y hematomas parietales, pero la lesión evolucionó progresivamente hasta desarrollar una masa vascular pulsátil. En la evaluación actual, los médicos identificaron una hemoglobina críticamente baja de 3.7 g/dL, compatible con anemia severa secundaria a pérdida sanguínea crónica.
Ante la sospecha de lesión vascular, se realizó una angiotomografía cerebral que evidenció una fístula arteriovenosa traumática del cuero cabelludo, alimentada principalmente por la arteria occipital izquierda y ramas de la arteria temporal superficial. El estudio mostró múltiples vasos subcutáneos dilatados y tortuosos compatibles con malformación vascular.
El caso resultó particularmente inusual porque las fístulas arteriovenosas del cuero cabelludo suelen considerarse lesiones de relevancia principalmente estética. Sin embargo, en esta paciente, el sangrado persistente desde vasos frágiles produjo anemia clínicamente significativa, una complicación raramente descrita en la literatura médica.
Los especialistas descartaron otras causas frecuentes de anemia mediante estudios gastrointestinales, pruebas de coagulación y evaluación sistémica completa. Además, inicialmente se consideraron diagnósticos diferenciales como tumores de partes blandas, pero las características pulsátiles y el patrón vascular orientaron hacia una lesión arteriovenosa traumática.
El tratamiento definitivo consistió en embolización de las arterias involucradas mediante coils y alcohol absoluto, logrando controlar el flujo de la fístula y detener el sangrado. Aunque se propuso resección quirúrgica complementaria e injerto cutáneo para disminuir el riesgo de recurrencia, la paciente rechazó dichos procedimientos.
Los autores destacan que este caso demuestra cómo una lesión vascular aparentemente localizada puede ocasionar consecuencias sistémicas graves cuando el sangrado crónico pasa desapercibido. También subrayan la importancia de una evaluación física completa y del uso temprano de angiotomografía en pacientes con masas pulsátiles posteriores a trauma craneal.
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