Herpes genital produce ulceración extensa en paciente con VIH

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Ulceración vulvar, perineal y perianal de dimensiones inusuales simulaba otras enfermedades ulcerativas y respondió al tratamiento antiviral.

Una mujer de 27 años con VIH fue evaluada por una ulceración extensa y dolorosa que comprometía el monte de Venus, los genitales externos, el periné y la región perianal. Los síntomas habían comenzado dos semanas antes e incluían ardor intenso durante la micción y la defecación. La paciente no refería antecedentes de úlceras genitales ni traumatismo en la zona.

El examen dermatológico reveló una lesión ulcerada de aproximadamente 40 × 20 cm, con bordes bien definidos y extensión continua desde el monte de Venus hacia ambos labios mayores, el periné y más allá del orificio anal. La superficie presentaba áreas eritematosas y secreción seropurulenta, además de dos lesiones vesiculopustulosas satélite. Una segunda úlcera anular de 6 × 10 cm se localizaba en la región lumbosacra y también presentaba lesiones satélite. La paciente tenía, además, adenopatías inguinales dolorosas bilaterales.

Entre los diagnósticos diferenciales se consideraron herpes genital extenso, pioderma gangrenoso y lupus vulgar ulcerativo. La paciente había sido diagnosticada con VIH dos años antes y recibía terapia antirretroviral con zidovudina, lamivudina y nevirapina. En el momento del episodio presentaba un recuento de CD4 de 144 células/mm³.

Un frotis de Tzanck obtenido de una lesión vesicular mostró células gigantes multinucleadas, hallazgo compatible con infección por herpesvirus. Aunque no fue posible realizar cultivo para HSV ni pruebas serológicas por limitaciones de recursos, la presentación clínica y el resultado del estudio permitieron establecer un diagnóstico presuntivo de ulceración genital y perianal extensa secundaria a herpes simple.

Se inició tratamiento con aciclovir 400 mg tres veces al día durante dos semanas, mientras se mantuvo la terapia antirretroviral. Al finalizar el tratamiento, la ulceración había cicatrizado completamente, dejando hipopigmentación y áreas de repigmentación folicular.

El caso destaca que, en personas con VIH, el herpes genital puede adoptar presentaciones extensas, hipertróficas o vegetantes y llegar a simular infecciones profundas, pioderma gangrenoso u otras enfermedades ulcerativas. La inmunosupresión favorece además las reactivaciones del HSV incluso durante el tratamiento antirretroviral. En entornos con recursos limitados, el frotis de Tzanck continúa siendo una herramienta diagnóstica accesible que puede orientar rápidamente el tratamiento y evitar intervenciones antibióticas o quirúrgicas innecesarias.

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