Un hombre de 77 años con enfermedad de Parkinson y alopecia androgenética fue sometido a estimulación cerebral profunda (DBS), con dos incisiones frontales para la colocación de los electrodos y posterior tunelización subcutánea de los cables bajo el cuero cabelludo. Cuatro semanas después, durante la programación inicial del dispositivo, se identificaron lesiones cutáneas pese a que el paciente no presentaba síntomas locales ni sistémicos.
El examen mostró daño actínico difuso y placas gruesas de color amarillo dorado y marrón, cubiertas por costras, en el vértex. Las lesiones estaban rodeadas por un parche eritematoso bien delimitado. Las costras se desprendían fácilmente y dejaban una epidermis intacta y húmeda. Las incisiones quirúrgicas, en cambio, estaban completamente cicatrizadas y no presentaban eritema, secreción ni dolor.
La distribución del eritema sobre el trayecto de los cables subcutáneos generó preocupación por una posible infección asociada al hardware. Se inició tratamiento empírico intravenoso con vancomicina y ceftriaxona. Sin embargo, el hemograma, la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular fueron normales; los hemocultivos resultaron negativos y las imágenes por tomografía y resonancia magnética no mostraron infección del dispositivo ni compromiso intracraneal.
Tres días después, los cultivos superficiales de las placas identificaron Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus sensible a meticilina. Con estos resultados, el tratamiento se cambió a cefalexina oral, con resolución completa de las lesiones después de 14 días.
Por la edad del paciente, el marcado daño actínico y el antecedente de cirugía, una alternativa diagnóstica era la dermatosis pustular erosiva del cuero cabelludo, una enfermedad inflamatoria que puede aparecer después de traumatismos o procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, esta entidad suele producir erosiones, pústulas y costras persistentes y no presenta la respuesta rápida a antibióticos observada en este caso.
La dermatitis alérgica de contacto relacionada con dispositivos de neuromodulación también puede producir placas eritematosas, aunque suele acompañarse de prurito y se relaciona con materiales como poliuretano o níquel. El ectima, por su parte, compromete la dermis y produce costras más adherentes que al retirarse dejan úlceras superficiales deprimidas, a diferencia de las lesiones observadas.
La evolución clínica, los cultivos positivos y la respuesta al tratamiento confirmaron impétigo, una infección superficial de la epidermis que puede ser causada por S. pyogenes y S. aureus. El caso destaca la importancia de reconocer rápidamente las infecciones cutáneas después de una cirugía de DBS, ya que una infección que comprometa el hardware puede progresar hasta requerir la retirada completa del sistema.
Fuente original aquí









