El dolor abdominal persistente durante el embarazo suele atribuirse a cambios fisiológicos propios de la gestación, pero en algunos casos puede ser la manifestación inicial de una patología grave. “La paciente presentó distensión abdominal persistente durante más de dos semanas, asociada a dolor postprandial, náuseas, vómitos biliosos y pérdida de peso”, relatan los médicos al describir el cuadro clínico de una mujer de 33 años con 20 semanas de embarazo, cuya evolución obligó a replantear el diagnóstico inicial.
El caso, publicado en American Journal of Case Reports, expone a una paciente que consultó tras 15 días de síntomas gastrointestinales progresivos. La combinación de distensión abdominal marcada, vómitos biliosos y deterioro clínico progresivo descartó una causa funcional y orientó la sospecha hacia una obstrucción intestinal, una entidad poco frecuente pero potencialmente mortal en el contexto gestacional.
Hallazgos clave en la imagen
La tomografía computarizada abdominal con contraste fue decisiva para el diagnóstico. El estudio mostró asas de intestino delgado agrupadas en el cuadrante superior derecho y desplazamiento anómalo de la vena mesentérica superior, hallazgos característicos de una hernia paraduodenal derecha asociada a malrotación intestinal. Este tipo de hernia interna representa la forma más común de hernia interna, aunque sigue siendo una causa excepcional de obstrucción intestinal, especialmente durante el embarazo.
Los autores subrayan que, pese a las limitaciones habituales para el uso de estudios de imagen en gestantes, la tomografía permitió identificar con precisión la anatomía alterada y planificar una intervención segura. El retraso diagnóstico, advierten, incrementa el riesgo de isquemia intestinal y perforación, complicaciones con alta morbimortalidad.
Una urgencia quirúrgica poco frecuente
Las hernias paraduodenales son defectos congénitos derivados de alteraciones en la rotación y fijación del intestino medio durante el desarrollo embrionario. Aunque muchas permanecen asintomáticas durante años, pueden debutar de forma abrupta con obstrucción intestinal aguda. En este caso, el embarazo actuó como factor agravante, tanto por el desplazamiento de las asas intestinales como por la dificultad para interpretar los síntomas abdominales en un contexto gestacional.
Ante la falta de respuesta al manejo conservador y la progresión del cuadro, la paciente optó por interrumpir el embarazo para priorizar el tratamiento quirúrgico. Durante la cirugía laparoscópica se confirmó un amplio defecto herniario lateral al duodeno ascendente, con asas intestinales atrapadas debido a la ausencia de fusión entre el mesocolon ascendente y el peritoneo posterior.
Evolución y mensaje clínico
La reducción de las asas herniadas y la fijación del mesocolon permitieron corregir el defecto anatómico sin complicaciones intraoperatorias. La paciente evolucionó favorablemente y fue dada de alta al quinto día postoperatorio, sin recurrencias en el seguimiento a tres meses.
Este caso refuerza un mensaje central para la práctica clínica: el dolor abdominal persistente durante el embarazo no debe minimizarse. La sospecha temprana de causas poco frecuentes, el uso oportuno de estudios de imagen y la intervención quirúrgica precoz pueden ser determinantes para evitar desenlaces graves en la madre.
Fuente original aquí









