«Lo más difícil no fue recibir el diagnóstico, sino decírselo a mi hija» – Solymar Rodríguez

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Solymar Rodríguez, sobreviviente de cáncer de seno. Foto tomada por PHL.

«Uno nunca está preparado para recibir una noticia como esa. Pero si no estás preparado para recibirla, menos estás preparado para decirle a tu hija de siete años que tienes cáncer«. Con esas palabras, Solymar Rodríguez, sobreviviente de cáncer de seno, resume uno de los momentos más difíciles de su proceso.

Aunque el tratamiento estuvo marcado por cirugías y terapias médicas, asegura que el acompañamiento de la familia, el equipo de salud, el entorno laboral y la comunidad fue fundamental para afrontar cada etapa del tratamiento.

La información correcta también acompaña

Tras recibir el diagnóstico, Solymar destaca que la orientación inicial del equipo médico le permitió afrontar el proceso con mayor tranquilidad. Desde el primer día conoció cuáles serían los siguientes pasos y a qué especialistas debía acudir.

«Traté de no sobrebuscar información y de ir donde ellos con las preguntas para que fueran quienes me dieran la información válida», explicó la sobreviviente, lo que le ayudó a disminuir la incertidumbre durante el tratamiento.

Ninguna ayuda fue pequeña

Durante el tratamiento, el apoyo llegó de muchas maneras. Sus padres cuidaron de su hija mientras ella asistía a citas médicas; su esposo permaneció a su lado durante el proceso; sus compañeros de trabajo asumieron responsabilidades cuando era necesario y amigos le llevaron comida después de la cirugía para que su familia pudiera concentrarse en su recuperación.

«Cuando recibí el diagnóstico, mi papá me dijo: ‘Yo voy a buscar a la nena a la escuela y estudio con ella para que tú puedas dedicarte a cuidar tu salud’”, nos contó Solymar. “Son detalles que la gente piensa que son ayudas pequeñas, pero no. Ninguna ayuda es pequeña; todas tienen un valor importante», recordó.

El apoyo familiar, laboral, espiritual y comunitario alivió tanto la carga emocional como las necesidades prácticas que surgieron durante el tratamiento.

Solymar reconoce que una de las lecciones más importantes fue entender que aceptar ayuda también forma parte del proceso de recuperación. «Igual que el paciente necesita apoyo, también tiene que abrir las manos para aceptarlo. Uno puede hacerles el camino más fácil a quienes también están haciendo sacrificios para cuidarnos», afirmó.

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Un nuevo propósito después del cáncer

La experiencia transformó su manera de vivir. Hoy asegura que disfruta con mayor intención los pequeños momentos y mantiene el hábito de escribir cada noche cinco motivos de gratitud, una práctica que le ha permitido cambiar su perspectiva frente a las dificultades.

Ese cambio también dio origen al podcast ‘Diario de un Diagnóstico’, donde entrevistan a pacientes, cuidadores y sobrevivientes para acompañar a otras personas que enfrentan un diagnóstico de cáncer.

«Un diagnóstico no los define; ustedes son mucho más que un diagnóstico», concluyó Solymar. La sobreviviente convirtió su experiencia en una herramienta de acompañamiento para otros pacientes, promoviendo la información confiable, la resiliencia y el apoyo entre quienes atraviesan un proceso similar.

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