“El melanoma anorrectal representa menos del 1 % de todos los melanomas y suele diagnosticarse en etapas avanzadas”, describen los autores del caso. Este reporte evidencia cómo síntomas anorrectales comunes pueden corresponder a patologías altamente agresivas, retrasando el diagnóstico y empeorando el pronóstico.
El caso corresponde a una mujer de 60 años con antecedente de hipertensión, quien consultó por dolor rectal progresivo, hematoquecia, pérdida de peso y tenesmo, un conjunto de síntomas inespecíficos que con frecuencia se atribuyen a enfermedades benignas.
En la evaluación clínica se identificó una masa rectal palpable, lo que motivó la realización de estudios endoscópicos. La colonoscopia evidenció una lesión pigmentada ulcerada en el canal anorrectal, hallazgo clave que orientó hacia una etiología poco frecuente.
La biopsia confirmó el diagnóstico de melanoma maligno, con inmunohistoquímica positiva para marcadores melanocíticos. Aunque típicamente asociado a la piel, este tumor puede originarse en mucosas, lo que dificulta su sospecha inicial.
Los estudios de extensión evidenciaron enfermedad avanzada al momento del diagnóstico, una situación común en este tipo de neoplasia debido a su presentación clínica inespecífica.
A pesar del inicio de manejo oncológico, la paciente presentó progresión de la enfermedad y respuesta limitada al tratamiento, reflejando el comportamiento agresivo característico del melanoma anorrectal.
Este caso resalta la importancia de no subestimar síntomas como hematoquecia, dolor rectal o tenesmo, especialmente cuando son persistentes o se acompañan de signos de alarma como pérdida de peso.
El reconocimiento oportuno de estas manifestaciones clínicas puede acelerar el diagnóstico y mejorar el abordaje, aunque el pronóstico continúa siendo desfavorable en la mayoría de los casos.









