Un hospital español ha dado a conocer el caso de una mujer senegalesa de 23 años que fue diagnosticada simultáneamente con infección por VIH y sífilis primaria durante su embarazo, situación que puso en marcha un complejo protocolo clínico para proteger su salud y la del feto.
La paciente, embarazada de 26 semanas acudió al servicio de Urgencias tras detectar una ulceración reciente en los genitales, sin dolor ni otros síntomas asociados. La exploración reveló una úlcera indurada de 1,5 centímetros, lo que hizo sospechar de un chancro sifilítico.
Las pruebas analíticas confirmaron la presencia de Treponema pallidum con títulos altos de RPR, así como un resultado positivo para VIH-1, confirmado posteriormente por Western-Blot. Ante este hallazgo, los equipos de Infecciones de Transmisión Sexual y Obstetricia activaron de inmediato el protocolo de tratamiento.
La paciente recibió una dosis única de penicilina G benzatina para tratar la sífilis, y se inició terapia antirretroviral combinada con tenofovir disoproxil fumarato, emtricitabina y raltegravir, un esquema seguro y recomendado durante el embarazo debido a su capacidad para reducir rápidamente la carga viral.
Parto adelantado y manejo del recién nacido
Tres semanas después, antes de que estuvieran disponibles todos los resultados de la carga viral, la mujer inició trabajo de parto. Siguiendo las guías clínicas, se administró zidovudina intravenosa y se realizó una cesárea para minimizar el riesgo de transmisión del VIH.
El recién nacido, de 2,9 kilos, no mostró signos clínicos de sífilis congénita. Recibió tratamiento profiláctico con zidovudina, lamivudina y nevirapina, además de penicilina G benzatina. Las pruebas PCR para VIH en su primer día de vida fueron negativas, resultado que se repitió a las 6 semanas y a los 4 meses, descartando la transmisión vertical del virus.
Importancia del diagnóstico precoz
El caso evidencia la trascendencia del cribado universal de VIH y sífilis en mujeres gestantes, una práctica consolidada en el sistema sanitario español pero que aún enfrenta desafíos, especialmente entre mujeres migrantes sin acceso a controles prenatales.
Los especialistas subrayan que una intervención temprana y el uso de antirretrovirales seguros permiten reducir la transmisión vertical del VIH a cifras inferiores al 1%. Asimismo, recuerdan que la sífilis no tratada durante el embarazo puede causar complicaciones graves, incluida la infección congénita.
El manejo coordinado en este caso permitió un desenlace favorable tanto para la madre como para el neonato, destacando la relevancia del acceso equitativo a los servicios de salud y del control prenatal desde las primeras semanas de gestación.









