Obesidad en Puerto Rico no es simplemente un problema de peso, el entorno también enferma

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Dra. Milliette Alvarado, endocrinóloga especialista en obesidad. Foto original de PHL.

Hablar de obesidad en Puerto Rico requiere mirar más allá de la balanza. Para la Dra. Milliette Alvarado, endocrinóloga especialista en obesidad, la enfermedad está atravesada por factores biológicos, sociales y ambientales que hacen que su abordaje no pueda reducirse a la idea de “comer menos y moverse más”.

“La obesidad nunca viaja sola”, señaló la especialista al explicar que su presencia suele acompañarse de otras condiciones como hipertensión y dislipidemia, mientras que una proporción importante de los adultos con diabetes también vive con sobrepeso u obesidad.

La magnitud del problema adquiere otra dimensión al observar las condiciones particulares de la isla. Según la Dra. Milliette Alvarado, aproximadamente “tres cuartas partes de los adultos en Puerto Rico viven con sobrepeso u obesidad, mientras cerca del 40 % de los adultos se encuentra bajo el nivel de pobreza federal”. A esto se suma que alrededor del 85 % de los alimentos son importados, un escenario que puede influir en el precio y disponibilidad de los alimentos.

La obesidad y la diabetes comparten un mismo escenario

La especialista también destacó la estrecha relación entre ambas condiciones. De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, cerca de uno de cada cinco adultos en Puerto Rico tiene diabetes, lo que representa aproximadamente 534,000 adultos. De ellos, alrededor del 74 % también tiene sobrepeso.

Por eso, para la endocrinóloga, la obesidad debe ocupar un lugar central dentro de las estrategias dirigidas a reducir el riesgo de complicaciones metabólicas. “La obesidad es el motor debajo de esa cifra”, al plantear que la enfermedad no debe permanecer en la periferia de la atención médica. Durante años, la conversación sobre obesidad estuvo concentrada en la conducta individual. Sin embargo, la especialista advierte que esta perspectiva deja fuera elementos determinantes para comprender cómo se desarrolla y progresa la enfermedad.

El entorno alimentario, el acceso a alimentos, el ambiente construido, la cultura y la biología del paciente forman parte del escenario que debe considerar el equipo médico. Para la Dra. Alvarado, reducir la obesidad a una supuesta falta de voluntad significa ignorar el peso que tienen estos factores.

El acceso al tratamiento también forma parte del problema

A los factores ambientales se suma otra brecha: el acceso a la atención y a las terapias disponibles.

La especialista señaló que todavía existe una cobertura limitada para la obesidad y que, cuando no se reconoce como una enfermedad crónica, pueden quedar fuera del alcance del paciente intervenciones como la terapia conductual, la evaluación nutricional, la farmacoterapia y la cirugía metabólica. “El problema no es necesariamente de efectividad. Tenemos tratamiento efectivo y lo sabemos. El problema es el acceso y el alcance para nuestros pacientes”.

Para la Dra. Milliette Alvarado, reconocer la obesidad como una enfermedad crónica implica también avanzar hacia un modelo en el que el diagnóstico, el tratamiento temprano y el seguimiento formen parte de la atención habitual.

Y en Puerto Rico, ese cambio requiere mirar no solamente al paciente, sino también al entorno en el que vive.

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