Un inusual episodio de obstrucción intestinal tras la migración de un balón intragástrico (BIG) fue diagnosticado y tratado con éxito mediante cirugía laparoscópica, según detalla un reciente informe clínico que vuelve a poner en foco las complicaciones poco frecuentes asociadas a estas terapias endoscópicas para el control de peso.
Los BIG, considerados una alternativa menos invasiva y generalmente segura dentro del manejo de la obesidad, pueden en casos excepcionales desplazarse hacia el intestino y generar obstrucciones mecánicas. Aunque estos eventos son raros, su detección temprana es crucial para evitar secuelas graves.
Detalles del caso
El caso corresponde a una mujer de 32 años que, un mes después de la colocación del dispositivo, comenzó a experimentar náuseas persistentes, vómitos y dolor abdominal progresivo, acompañados de estreñimiento.
Una tomografía computarizada con contraste confirmó la causa: el balón se había desinflado y migrado hasta alojarse en la porción distal del intestino delgado, provocando la obstrucción.
Ante este hallazgo, el equipo médico optó por una exploración laparoscópica, durante la cual se logró retirar el balón sin complicaciones. La paciente evolucionó favorablemente, fue dada de alta al quinto día y, en el seguimiento a largo plazo, presentó una recuperación completa y sin secuelas.
Los autores del informe subrayan la importancia de que los profesionales de la salud consideren la migración como diagnóstico diferencial cuando pacientes con BIG acuden con síntomas gastrointestinales atípicos. Asimismo, destacan que la extracción por vía laparoscópica no solo es segura y viable, sino que podría ofrecer ventajas frente a la cirugía abierta tradicional.
El caso también revela la necesidad de continuar investigando pautas de manejo específicas para los diferentes tipos de balones intragástricos, sus mecanismos de falla y las opciones terapéuticas más adecuadas para cada situación.
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