Terapia celular experimental muestra altas tasas de remisión en leucemia de células T

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El 82 % de los pacientes alcanzó una remisión profunda, lo que permitió avanzar a un trasplante de células madre sin enfermedad detectable.

Un tratamiento experimental basado en células CAR-T editadas genéticamente está mostrando resultados alentadores en pacientes con leucemia linfoblástica aguda de células T (LLA-T), una forma poco frecuente y altamente agresiva de cáncer de la sangre para la cual las opciones terapéuticas han sido históricamente limitadas.

La terapia, conocida como BE-CAR7, fue desarrollada por investigadores del University College London (UCL) y el Hospital Great Ormond Street (GOSH). A diferencia de las terapias CAR-T convencionales, este enfoque utiliza edición de bases, una variante avanzada de CRISPR que permite modificar letras individuales del ADN sin cortar la doble hélice, reduciendo así el riesgo de alteraciones genómicas no deseadas.

Los resultados del primer ensayo clínico, publicados en The New England Journal of Medicine, muestran que el 82 % de los pacientes alcanzó una remisión profunda, lo que permitió avanzar a un trasplante de células madre sin enfermedad detectable. Además, el 64 % permanece libre de leucemia, con algunos pacientes que ya superan los tres años sin recaída ni necesidad de tratamiento adicional.

La leucemia de células T plantea un desafío particular para la inmunoterapia, ya que las células modificadas pueden terminar atacándose entre sí. Para superar este obstáculo, los investigadores utilizaron edición de bases para crear células CAR-T universales, capaces de destruir células leucémicas sin provocar un fenómeno de “fuego amigo”. Estas células se obtienen a partir de donantes sanos y se modifican para eliminar marcadores clave, como CD7 y CD52, antes de incorporar el receptor quimérico que reconoce a las células cancerosas.

Tras la infusión, las células CAR-T eliminan tanto las células T malignas como las normales. Si la enfermedad entra en remisión durante el primer mes, los pacientes reciben posteriormente un trasplante de médula ósea que permite reconstruir el sistema inmunológico.

“El aumento del número de pacientes tratados confirma el impacto real de este tipo de terapia en leucemias extremadamente resistentes”, señaló el profesor Waseem Qasim, líder del estudio en UCL y GOSH. Sin embargo, también subrayó que se trata de tratamientos intensivos y complejos, cuyos riesgos deben evaluarse cuidadosamente en cada caso.

Aunque se observaron efectos secundarios esperables —como recuentos bajos de células sanguíneas, síndrome de liberación de citocinas e infecciones durante la recuperación inmunológica—, los investigadores destacan que el perfil de seguridad fue manejable dentro del contexto clínico.

Este enfoque abre una nueva posibilidad para el grupo de pacientes que no responde a la quimioterapia ni a los tratamientos estándar. Según el Dr. Rob Chiesa, especialista en trasplante de médula ósea en GOSH, aproximadamente uno de cada cinco niños con LLA-T necesita urgentemente alternativas terapéuticas más eficaces.

El ensayo cuenta con el respaldo de instituciones como Wellcome, el Consejo de Investigación Médica y el NIHR, y la organización benéfica GOSH ha destinado fondos adicionales para ampliar el acceso al tratamiento a más pacientes. Mientras continúan los estudios, BE-CAR7 se perfila como un paso clave hacia terapias celulares más precisas, disponibles “listas para usar” y capaces de enfrentar cánceres de la sangre que hasta ahora parecían intratables.
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