¿Tomar café o té a diario podría reducir el riesgo de demencia?

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El consumo moderado de bebidas con cafeína podría formar parte de un estilo de vida que favorezca la salud cognitiva, aunque no sustituye otras medidas preventivas.

Un nuevo estudio observacional de gran escala sugiere que consumir entre dos y tres tazas de café con cafeína o una a dos de té al día, podría estar relacionado con un menor riesgo de desarrollar demencia, además de contribuir a ralentizar el deterioro cognitivo con el paso de los años.

La investigación, publicada en Journal of the American Medical Association (JAMA), analizó durante décadas los hábitos de consumo de casi 132.000 adultos sanos, convirtiéndose en uno de los seguimientos más extensos sobre cafeína y salud cerebral.

Un seguimiento de casi cuatro décadas

El estudio fue liderado por científicos de Mass General Brigham, la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard y el Broad Institute del MIT y Harvard, quienes analizaron datos recopilados entre 1980 y 2023.

Se utilizaron dos grandes cohortes:

  • Nurses’ Health Study: más de 86.000 mujeres, con edad promedio de 46 años.
  • Health Professionals Follow-Up Study: más de 45.000 hombres, con edad promedio de 54 años.

Los participantes completaron cuestionarios dietarios cada dos a cuatro años, reportando su consumo de café regular, descafeinado y té.

Tras un seguimiento medio de casi 37 años, más de 11.000 personas fueron diagnosticadas con demencia.

Menor riesgo entre quienes consumían más cafeína

Los hallazgos mostraron una asociación clara entre mayor consumo de bebidas con cafeína y menor riesgo de demencia.

  • Quienes bebían más café con cafeína tuvieron un 18% menos riesgo frente a quienes consumían menos.
  • Entre los consumidores de , el riesgo fue 14% menor en los de mayor ingesta.

La relación protectora fue más fuerte en personas de 75 años o menos.

¿Cuánto es la cantidad “óptima”?

Los investigadores estimaron la ingesta con menor riesgo comparando con personas que no consumían estas bebidas:

  • Café con cafeína: 2 a 3 tazas diarias
  • Té: 1 a 2 tazas diarias

Esto equivale aproximadamente a 300 mg de cafeína al día.

Un dato relevante es que la asociación protectora también se observó en personas con alto riesgo genético de Alzheimer, incluidos portadores del gen APOE4.

El café descafeinado no mostró el mismo efecto

A diferencia del café con cafeína, el descafeinado no evidenció beneficios neuroprotectores significativos en el estudio, lo que refuerza el posible papel de la cafeína y otros compuestos asociados en la salud cerebral.

Sin embargo, los autores fueron enfáticos en la interpretación:

“No recomendamos que quienes no toman café empiecen a hacerlo; los resultados son tranquilizadores para quienes ya lo consumen”, señaló el Dr. Yu Zhang, autor principal del estudio.

La demencia: una condición multifactorial

Pese a los hallazgos, los expertos advierten que la cafeína no es una solución única. “Beber café por sí solo no tiene un efecto mágico que prevenga la demencia”, subrayó Zhang.

La demencia es una enfermedad compleja influenciada por múltiples factores: genéticos, metabólicos, cardiovasculares y de estilo de vida.

Según la Organización Mundial de la Salud, 57 millones de personas vivían con demencia en 2021, siendo el Alzheimer su forma más común y con mayor impacto en mujeres.

Especialistas señalan que los efectos cognitivos no pueden atribuirse exclusivamente a la cafeína.

La neuróloga preventiva Dra. Kellyann Niotis explicó que el café y el té contienen sustancias bioactivas que podrían actuar de forma sinérgica, entre ellas:

  • Polifenoles
  • Antioxidantes
  • Compuestos antiinflamatorios
  • Vitaminas y minerales en trazas

Estos elementos podrían contribuir a proteger las neuronas frente al daño oxidativo y la inflamación, procesos clave en el deterioro cognitivo.

Un hábito que puede sumar, no sustituir

Los investigadores coinciden en que el consumo moderado de café o té puede formar parte de un estilo de vida saludable, pero no reemplaza otras medidas preventivas como:

  • Actividad física regular
  • Alimentación equilibrada
  • Control de factores cardiovasculares
  • Estimulación cognitiva
  • Buen descanso

Fuente original aquí

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