Hace seis años, el Dr. Francisco Pérez Gil, electrofisiólogo y su equipo comenzaron un congreso con un propósito claro: acercar los avances de la cardiología a los médicos primarios, quienes son la primera línea de defensa contra las enfermedades cardiovasculares. “El problema es que tenemos múltiples conferencias de cardiología para cardiólogos, pero dejamos olvidados a los médicos primarios, que son la primera línea de ataque”, enfatizó el electrofisiólogo.
Hoy, en un contexto donde los dispositivos inteligentes y la inteligencia artificial (IA) forman parte del día a día, el Dr. Pérez Gil resalta la importancia de actualizar el conocimiento clínico para aprovechar estas herramientas en la detección y tratamiento de la fibrilación auricular (FA), la arritmia más común en la población.
La fibrilación auricular afecta a cerca del 20 % de la población en algún momento de su vida y está asociada a complicaciones graves. “Los pacientes con fibrilación auricular tienen cinco veces más probabilidades de sufrir un stroke (derrame cerebral)”, explicó el especialista.
La FA se produce cuando las cámaras superiores del corazón (aurículas) pierden su sincronía con los ventrículos, generando un ritmo cardíaco irregular que afecta el bombeo de sangre. Además de los eventos cerebrovasculares, puede desencadenar insuficiencia cardíaca y hospitalizaciones recurrentes.
Diagnóstico inteligente: relojes, sensores y monitoreo continuo
El Dr. Pérez Gil destaca que el diagnóstico ha cambiado radicalmente gracias a los avances tecnológicos. “Sabemos que relojes como los de Samsung o Apple ya están aprobados por la FDA para diagnosticar e identificar arritmias”, mencionó.
Además, existen dispositivos implantables bajo la piel que permiten monitorear continuamente la actividad eléctrica del corazón hasta por tres años. Esta información puede ser consultada por el médico desde su oficina, facilitando un seguimiento remoto y constante. “Ya tenemos a los pacientes como parte de nuestro equipo médico haciendo diagnósticos desde su casa, con estas nuevas tecnologías de inteligencia artificial”, señaló.
En el ámbito terapéutico, los avances también son notables. La ablación cardíaca, antes un procedimiento complejo, ahora puede realizarse de forma ambulatoria en menos de 30 minutos.“El paciente llega y se va el mismo día. En 20 a 25 minutos eliminamos los focos de fibrilación auricular para que viva con mejor calidad de vida”, explicó el Dr. Pérez Gil.
Este tratamiento consiste en identificar y eliminar los focos eléctricos anómalos responsables de la arritmia, utilizando información detallada obtenida por sistemas de inteligencia artificial dentro del laboratorio.
La inteligencia artificial como aliada del médico
La IA no solo ayuda al diagnóstico, sino también a procesar y analizar los datos eléctricos del corazón durante los procedimientos. “La inteligencia artificial logra identificar dónde está ese pozo de irregularidad eléctrica para eliminarlo de manera más eficaz y segura”, afirmó el especialista.
Sin embargo, advierte que la tecnología no sustituye al juicio clínico. El médico primario sigue siendo quien debe interpretar los resultados y decidir cuándo derivar al paciente a un electrofisiólogo.
El Dr. reconoce que el principal desafío es difundir el mensaje de prevención y diagnóstico temprano entre los médicos primarios y la población general. “Desgraciadamente, electrofisiólogos somos muy pocos. La fibrilación auricular es una epidemia, y el reto más grande es llevar el mensaje a través de redes sociales y actividades educativas”, expresó.
El especialista también alerta sobre una tendencia preocupante: el aumento de la obesidad y la falta de actividad física en niños, consecuencia del uso excesivo de dispositivos electrónicos. “Estamos viendo enfermedades de adultos en niños, como diabetes, hipertensión y fibrilación auricular”, advirtió.
Para el Dr. Pérez Gil, el futuro del manejo cardiovascular requiere educación continua, trabajo interdisciplinario y adopción responsable de la tecnología. “El mensaje es claro: debemos identificar y tratar la fibrilación auricular más temprano. Hoy tenemos medicamentos, procedimientos y tecnología para hacerlo”, concluyó.









