¿Alguna vez te has preguntado si lo que comes afecta tu cerebro, tu forma de pensar o incluso la manera en que tomas decisiones? La relación entre nutrición y salud cerebral es hoy uno de los temas más relevantes en ciencias de la salud.
Según explica la Lcda. Lilyana Figueroa, Nutricionista-Dietista, el estilo de vida y la alimentación influyen directamente en la prevención del deterioro cognitivo y de enfermedades neurodegenerativas, por lo que entender esta conexión es clave para un envejecimiento saludable.
La inflamación crónica
La inflamación crónica, asociada a dietas ricas en azúcares refinados, grasas trans y alimentos ultraprocesados, es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de condiciones como Alzheimer, demencia e incluso depresión.
Adoptar un patrón de alimentación con propiedades antiinflamatorias es, por tanto, una estrategia poderosa para proteger no solo la salud general, sino también la función y fluidez de las neuronas.
La Lcda. Figueroa destaca varios grupos de alimentos con alto potencial antiinflamatorio y neuroprotector:
1. Frutas y vegetales ricos en antioxidantes
Incluyen frutos rojos, uvas, brócoli y espinacas. Estos alimentos aportan polifenoles, vitaminas y minerales que ayudan a neutralizar el daño oxidativo en las células cerebrales.
2. Pescados ricos en omega-3
El salmón y otros pescados grasos proporcionan ácidos grasos esenciales para mantener la fluidez de las membranas neuronales y reducir procesos inflamatorios.
3. Grasas saludables
El aceite de oliva extra virgen, los frutos secos y semillas —como las almendras— aportan grasas saludables con efectos neuroprotectores y beneficios para el sistema nervioso.
La dieta mediterránea
Patrones alimentarios como la dieta mediterránea han demostrado beneficios significativos en la salud cognitiva. Este estilo enfatiza:
- El consumo de alimentos frescos e integrales
- Una base vegetal: frutas, vegetales, legumbres y granos enteros
- Pescados grasos de manera moderada
- Aceite de oliva como principal fuente de grasa
- Reducción de alimentos ultraprocesados
Investigaciones científicas muestran que quienes siguen este patrón alimenticio tienen un menor riesgo de deterioro cognitivo y presentan mejor memoria y concentración a lo largo del tiempo.
La dieta antiinflamatoria no solo cuida el cuerpo: también es una inversión directa en la salud del cerebro. Incluir más colores en el plato, elegir grasas saludables y disminuir productos ultraprocesados son decisiones simples que, mantenidas en el tiempo, pueden marcar una gran diferencia en la prevención de enfermedades neurodegenerativas.
Como concluye la Lcda. Figueroa, la nutrición es una herramienta preventiva y terapéutica que permite mantener un cerebro activo, protegido y saludable a lo largo de la vida.









