Un nuevo estudio realizado en Suecia sugiere que la salud mental de los padres y la calidad de la crianza compartida desempeñan un papel clave en la construcción del vínculo temprano entre el padre y su hijo. Los hallazgos muestran que los síntomas de depresión paterna y la relación de coparentalidad no solo influyen en el vínculo, sino que lo hacen de manera bidireccional.
La investigación, publicada en Journal of Affective Disorders, analizó datos de 1.600 padres de niños entre 0 y 24 meses, recolectados durante la pandemia de COVID-19. Los participantes completaron encuestas en línea que evaluaron síntomas de depresión, calidad de la relación de crianza compartida y distintos aspectos del vínculo padre-hijo.
Depresión paterna: un fenómeno frecuente y poco visibilizado
Aproximadamente el 22 % de los padres reportó síntomas clínicamente relevantes de depresión. Estos síntomas se asociaron de forma significativa con un mayor deterioro del vínculo emocional con sus hijos, así como con sentimientos de rechazo, ira y ansiedad relacionados con el cuidado.
Según el análisis, a mayores niveles de síntomas depresivos, mayor fue el riesgo de dificultades en el vínculo padre-hijo, lo que refuerza la importancia de reconocer y abordar la salud mental paterna durante los primeros años de crianza.
El estudio también encontró que una relación sólida de crianza compartida se asocia con un mejor vínculo padre-hijo. Los padres que reportaron una coparentalidad más positiva mostraron menores niveles de deterioro del vínculo, menos rechazo y menor ansiedad frente al cuidado del niño.
Además, los modelos estadísticos sugieren que la depresión paterna y la coparentalidad actúan como mediadores entre sí, explicando una parte relevante de la variabilidad observada en el vínculo padre-hijo. Esto indica que fortalecer la relación entre los cuidadores podría tener efectos positivos tanto en la salud mental del padre como en su relación con el hijo.
“Este estudio reitera que los médicos pueden buscar vías para la evaluación, el apoyo y la intervención con los padres para disminuir sus síntomas de depresión y fortalecer su relación de crianza compartida”, señalaron los autores.
Los resultados subrayan la necesidad de incluir activamente a los padres en las estrategias de detección temprana, apoyo psicológico y programas de acompañamiento familiar, especialmente durante los primeros meses de vida del niño.
Los investigadores advierten que el estudio se basa en datos autoinformados y no incluyó información sobre la salud mental materna ni sobre condiciones psiquiátricas previas en los padres. Además, la muestra estuvo compuesta mayoritariamente por padres suecos, lo que podría limitar la generalización de los resultados a otras poblaciones.
Aun así, los hallazgos aportan evidencia relevante sobre un aspecto frecuentemente subestimado de la salud perinatal: el impacto de la depresión paterna y la crianza compartida en el desarrollo temprano del vínculo familiar.Nota original: AQUÍ









