Cáncer en Puerto Rico: el desafío ya no es solo tratar sino garantizar acceso oportuno

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María Cristy, vicepresidenta del Control del Cáncer y del Centro de Servicio al Paciente de la Sociedad Americana Contra el Cáncer de Puerto Rico. Foto tomada por PHL.

“Hoy día el 70 % de las personas diagnosticadas con cáncer están sobreviviendo pasados los cinco años, eso es inmenso”, destaca María Cristy, vicepresidenta del Control del Cáncer y del Centro de Servicio al Paciente de la Sociedad Americana Contra el Cáncer de Puerto Rico, al poner sobre la mesa un dato que redefine el panorama oncológico actual. Sin embargo, este avance convive con barreras estructurales que siguen limitando el acceso oportuno a diagnóstico, tratamiento y acompañamiento integral en Puerto Rico.

Desde su presencia en la isla desde 1973, la organización ha evolucionado hacia un rol estratégico que combina política pública, navegación de pacientes y articulación del sistema de salud. “Nuestro rol es mejorar la vida de las personas con cáncer y sus familiares por medio de política pública, servicio a pacientes e investigación”, explica María Cristy, dejando claro que el impacto no se limita al acompañamiento clínico, sino que se extiende a transformar las condiciones de acceso al sistema.

Navegación y política pública el engranaje que sostiene el acceso

Uno de los mayores retos en el manejo del cáncer no es exclusivamente clínico, sino administrativo. “Cuando esos pacientes llegan a un punto donde hay un problema de acceso o de barrera, a nosotros es que nos llaman”, afirma María Cristy. En este contexto, las navegadoras oncológicas se convierten en piezas clave para destrabar procesos.

Barreras con aseguradoras, retrasos en autorizaciones y dificultades en coordinación de servicios pueden definir el curso de una enfermedad, especialmente en sistemas fragmentados. “Tenemos navegadoras expertas en trabajar lo que son los issues de barreras con las aseguradoras, con Vital, con farmacias, con proveedores”, señala María Cristy.

Este acompañamiento no es menor. Está demostrado que la navegación de pacientes mejora tiempos de acceso, adherencia al tratamiento y resultados clínicos, especialmente en poblaciones vulnerables.

Pero el impacto no se queda en lo operativo. También se traduce en cambios estructurales. “Gran parte de mi trabajo se ha concentrado en ese aspecto porque entendemos que ahí es donde podemos en realidad hacer una diferencia”, enfatiza María Cristy.

Uno de los avances más relevantes ha sido la inclusión de servicios paliativos en la cubierta de Vital. “Eso comenzó en octubre del 2024, eso es game changer”, afirma la especialista, subrayando el impacto de esta medida.

La integración de cuidados paliativos no solo mejora la calidad de vida, sino que reduce costos del sistema de salud, como lo demuestra evidencia local. “En 180 días el paciente que recibió hospicio le costaba la mitad de lo que le costaba el paciente que no lo recibía”, explica.

A esto se suma un nuevo frente: garantizar la cobertura de biomarcadores. “Para ustedes los biomarcadores es el primer paso… no necesariamente están siempre cubiertos”, advierte María Cristy.

La falta de acceso a biomarcadores limita la medicina de precisión, retrasa decisiones terapéuticas y puede impactar directamente la supervivencia, en un momento donde la oncología avanza hacia tratamientos dirigidos.

Hoy,con una supervivencia en aumento, el enfoque debe ser claro: no basta con tratar el cáncer, es imprescindible asegurar que cada paciente pueda llegar a ese tratamiento a tiempo, sin barreras y con el soporte necesario para sostenerlo.

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