El tratamiento del mieloma múltiple ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, pasando de opciones limitadas a estrategias terapéuticas altamente efectivas basadas en combinaciones de fármacos. Así lo explicó elDr. Carlos Bachier, especialista en trasplante de médula ósea y terapia celular del Hospital Auxilio Mutuo, quien destacó cómo estos avances han cambiado radicalmente el pronóstico de la enfermedad.
“Cuando yo empecé a tratar mieloma en 1990, la sobrevida de los pacientes se medía aproximadamente en tres años y medio”, recordó el especialista, subrayando el contraste con la actualidad.
De terapias limitadas a combinaciones más efectivas
Uno de los hitos más importantes ha sido la incorporación progresiva de múltiples medicamentos en el tratamiento. Inicialmente, se utilizaban esquemas de dos fármacos, pero la evidencia clínica impulsó la evolución hacia combinaciones más complejas. “Se encontró que al añadir una droga adicional, la respuesta era más profunda y más duradera. Así pasamos de dos a tres drogas, y luego a cuatro, demostrando mejores resultados”, explicó el Dr. Bachier.
Actualmente, estas terapias combinadas atacan la enfermedad desde distintos frentes, gracias a que pertenecen a diferentes familias con mecanismos de acción específicos. “Cada una de estas drogas tiene un mecanismo de acción diferente, lo que nos permite atacar el mieloma desde distintos ángulos”, añadió.
Dentro de los avances más relevantes se encuentra la integración de anticuerpos monoclonales en los esquemas terapéuticos, los cuales potencian la respuesta inmunológica del paciente. “Estos tratamientos se unen a antígenos específicos en la célula del mieloma y permiten que el sistema inmunológico ataque directamente el tumor”, señaló. Este enfoque ha contribuido a lograr respuestas más robustas y sostenidas, un objetivo clave en el manejo actual de la enfermedad.
Fase de inducción: el inicio del control de la enfermedad
El tratamiento del mieloma múltiple inicia con una fase de inducción, en la que se administran generalmente cuatro fármacos durante un periodo aproximado de tres a cuatro meses. “Usualmente son cuatro ciclos, administrados de forma semanal. Esta es la fase donde buscamos una respuesta profunda desde el inicio”, indicó el especialista.
A diferencia de la quimioterapia tradicional, estos tratamientos son más dirigidos, aunque no están exentos de efectos secundarios. “Algunos pacientes pueden presentar síntomas gastrointestinales, rash en la piel, náuseas o neuropatía periférica”.
Además, advirtió sobre la importancia de monitorear condiciones preexistentes como la diabetes. “En pacientes diabéticos, algunos medicamentos pueden afectar el control de la glucosa, por lo que es clave una vigilancia estrecha”. También se resalta el riesgo de infecciones, debido a la afectación del sistema inmunológico. “El paciente puede volverse más susceptible a infecciones, por lo que es fundamental estar atento a síntomas como fiebre y acudir al médico oportunamente”, enfatizó.
Prevención de infecciones y seguimiento clínico
Como parte del manejo integral, se incluyen terapias preventivas para reducir el riesgo de infecciones virales. “Administramos medicamentos profilácticos, como antivirales, para evitar la reactivación de infecciones”, explicó. El seguimiento del tratamiento se realiza mediante estudios de laboratorio e imagen, evaluando la disminución de proteínas anormales y el estado de los huesos.
Uno de los conceptos más importantes en la actualidad es lograr una respuesta profunda desde las primeras etapas del tratamiento, lo cual se asocia con mejores resultados a largo plazo. “La enfermedad mínima residual se ha correlacionado con remisiones más duraderas”, destacó el especialista.
Esto implica reducir la enfermedad a niveles casi indetectables, mejorando significativamente la evolución del paciente. El enfoque terapéutico también debe adaptarse a las características de cada paciente, especialmente en aquellos de mayor edad o con comorbilidades. “Aun en pacientes de edad avanzada, tratamos de utilizar las combinaciones más efectivas, ajustando según la tolerancia”, explicó.
Asimismo, se evalúa la posibilidad de trasplante de médula ósea en pacientes candidatos, como parte de una estrategia integral. “No todos los pacientes son candidatos, pero es una opción importante que se considera desde el inicio del tratamiento”, concluyó.









