La nueva guía 2026 de la American Heart Association y la American Stroke Association introduce cambios importantes en el manejo del accidente cerebrovascular isquémico agudo, ampliando el acceso a tratamientos y marcando un hito al incluir por primera vez recomendaciones específicas para niños.
Se amplía la ventana de tratamiento
Uno de los principales avances es la extensión del tiempo para realizar trombectomía mecánica, procedimiento que permite extraer coágulos del cerebro.
Ahora, algunos pacientes seleccionados pueden ser tratados hasta 24 horas después del inicio de los síntomas, cuando antes el límite general era de seis horas. Esto también incluye a personas con accidentes cerebrovasculares graves o con discapacidad preexistente, quienes antes quedaban por fuera. El especialista Nestor Gonzalez lo resume así: “Cuanto más rápido restablezcamos el flujo sanguíneo al cerebro, mayor será la función cerebral que podremos preservar”.
La guía destaca que el tiempo sigue siendo crítico, pero ahora el uso de imágenes cerebrales avanzadas permite identificar qué pacientes aún pueden beneficiarse del tratamiento, incluso fuera de las ventanas tradicionales. También enfatiza la necesidad de sistemas de atención eficientes, que incluyan diagnóstico rápido, traslado oportuno a centros especializados y apoyo de telemedicina.
Avance clave: guía para ictus en niños
Por primera vez, se establecen recomendaciones formales para el accidente cerebrovascular pediátrico. Aunque es poco frecuente, el ictus puede ocurrir en niños y suele pasar desapercibido. La guía ahora orienta sobre:
- Diagnóstico temprano con imágenes
- Uso selectivo de trombólisis
- Consideración de trombectomía en centros especializados
La evidencia reciente sugiere que los niños también pueden beneficiarse de estas intervenciones. Las nuevas recomendaciones impulsan la creación de redes de atención más organizadas, desde el reconocimiento en urgencias hasta el tratamiento en centros especializados. Si bien estos sistemas están más desarrollados en adultos, su implementación en población pediátrica aún representa un desafío.
El accidente cerebrovascular ocurre cuando se bloquea el flujo sanguíneo al cerebro, y sin tratamiento inmediato puede causar daño permanente en minutos. Esta actualización refuerza un mensaje clave: ampliar el acceso al tratamiento y mejorar la respuesta del sistema de salud puede marcar la diferencia entre la recuperación y la discapacidad.









