En el manejo del cáncer, la coordinación entre especialistas puede marcar la diferencia en el pronóstico del paciente. Así lo explica la licenciada Aleyda Aponte, administradora de servicios oncológicos del Hospital Auxilio Mutuo, quien destaca el valor de las reuniones interdisciplinarias semanales como pilar del modelo de atención.
Durante estos encuentros, los equipos médicos revisan los casos que serán atendidos, identifican barreras administrativas y toman decisiones conjuntas. Este enfoque permite una comunicación constante entre cirujanos, hematólogos oncólogos y patólogos, quienes incluso interactúan directamente en la clínica para resolver dudas en tiempo real. “Muchas veces vemos al cirujano tocar la puerta del hematólogo oncólogo para discutir un caso o consultar al patólogo. Esa integración es clave”, señala Aponte.
Además, el uso de un récord médico electrónico compartido facilita que todos los profesionales tengan acceso a la misma información, optimizando la continuidad del cuidado y reduciendo errores.
Retos administrativos y acceso a tratamientos innovadores
Uno de los principales desafíos en la atención oncológica en Puerto Rico radica en mantenerse a la vanguardia de los avances terapéuticos. Según Aponte, gran parte de estos retos surgen del interés de la facultad médica en incorporar tratamientos innovadores, especialmente en hematología oncológica.
Para responder a estas demandas, el equipo administrativo trabaja estrechamente con farmacéuticas, proveedores y aseguradoras. Este proceso incluye desde la educación sobre nuevos medicamentos hasta la gestión de costos, logística de administración y aprobación de tratamientos. “Cuando un médico llega con una propuesta innovadora, nosotros tenemos que sentarnos y evaluar cómo se administra ese tratamiento, quién lo va a ofrecer y cuánto va a costar. Nuestro rol es hacer realidad ese sueño clínico”, afirma.
Terapia CAR-T
La implementación de la terapia CAR-T ha representado uno de los mayores retos y logros del Hospital Auxilio Mutuo. Este tratamiento, altamente innovador y complejo, requiere una infraestructura clínica y administrativa sofisticada.
Aponte explica que el desarrollo del programa implicó la creación de múltiples acuerdos con farmacéuticas, bancos de sangre y otros proveedores, así como la preparación de recursos especializados para manejar posibles complicaciones. “Tenemos que garantizarle al equipo médico que contamos con todos los recursos necesarios para atender cualquier eventualidad clínica que pueda surgir durante el tratamiento”.
El proceso para acceder a terapias como CAR-T no solo es clínicamente complejo, sino también emocional y financieramente desafiante para los pacientes. En este contexto, el Hospital Auxilio Mutuo ha fortalecido su programa de trasplante para brindar apoyo integral.
Este equipo se encarga de verificar la viabilidad financiera, gestionar cubiertas especiales, tramitar autorizaciones con aseguradoras y acompañar al paciente durante todo el proceso. “No podemos añadirle más carga al paciente. Ya enfrenta un diagnóstico de cáncer, y nuestro compromiso es facilitarle el acceso al tratamiento sin obstáculos adicionales”, destaca Aponte.
Aunque la llegada de la terapia CAR-T a Puerto Rico representó inicialmente un proceso complejo en términos de aprobación, Aponte asegura que ha habido avances significativos.
Tras la realización de cerca de 10 procedimientos, los procesos de autorización han mejorado, permitiendo un acceso más ágil para los pacientes. Sin embargo, reconoce que aún persisten retos. “El objetivo es claro: asegurar que cada paciente reciba la terapia en el momento oportuno y de la manera adecuada”, concluye.








