“Nunca imaginé que el entrenamiento estaba ocultando un cáncer colorrectal”, dijo Julia Santiago

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Julia Michelle Santiago, sobreviviente de cáncer colorrectal y presidenta de la Coalición Colorrectal de Puerto Rico. Foto tomada por PHL.

A los 45 años, Julia Michelle Santiago entrenaba seis días a la semana para competencias de alto rendimiento. La sangre en las heces, la pérdida de peso, el cansancio y los cambios en las evacuaciones parecían una consecuencia lógica de la exigencia física. Nunca imaginó que, detrás de esos síntomas, había un cáncer colorrectal en etapa avanzada.

«Yo no tenía idea de lo que era un cáncer colorrectal. De hecho, yo pensaba que era un cáncer que les daba a los hombres nada más», recordó Julia Santiago, quien hace 12 años fue diagnosticada cuando este tipo de cáncer en personas menores de 50 años todavía se consideraba un caso de aparición temprana.

Un diagnóstico que llegó por sorpresa

La noticia cambió por completo su vida. Además del impacto emocional, Julia reconoce que enfrentó el diagnóstico desde el desconocimiento y sin antecedentes familiares que hicieran sospechar la enfermedad. «Cuando me diagnosticaron, esto me tomó totalmente de sorpresa», contó.

Hoy, mientras los casos de cáncer colorrectal en adultos jóvenes continúan en aumento, asegura que la falta de información sigue siendo uno de los principales obstáculos para lograr diagnósticos oportunos.

Los síntomas que ignoró

Antes del diagnóstico, Julia había presentado prácticamente todas las señales de alarma de la enfermedad: sangre en las heces, cambios en el hábito intestinal, pérdida de peso y falta de energía.

Sin embargo, su rutina deportiva hizo que interpretara esos síntomas como parte del desgaste físico. «Mi cuerpo estaba acostumbrado a sufrir. Yo todo pensaba que estaba relacionado al entrenamiento tan duro que estaba llevando en ese momento”.

La realidad era otra. Cuando finalmente acudió al médico, el tumor ya se encontraba en una etapa avanzada. Al mirar atrás, Julia tiene claro qué habría hecho la diferencia. «Tener información. Definitivamente la educación es clave». 

Explica que, de haber conocido los síntomas de alarma y las recomendaciones de detección temprana, habría buscado atención médica mucho antes. «Si yo hubiese sabido que tenía que realizarme una colonoscopia o un examen de sangre oculta, lo hubiese hecho». 

Además, destacó la importancia de conocer el historial familiar y consultar con el médico cuándo iniciar las pruebas de detección, ya que cada paciente puede tener un riesgo diferente.

Convertir la experiencia en prevención

Tras superar la enfermedad, fundó el movimiento Julia Strong, creó un podcast para pacientes y actualmente preside la Coalición Colorrectal de Puerto Rico, desde donde impulsa iniciativas para promover la educación y la detección temprana, especialmente entre adultos jóvenes.

Para Julia, compartir su historia es una forma de evitar que otras personas pasen por la misma experiencia y de recordar que ignorar las señales puede retrasar el diagnóstico. «El cáncer de colon es prevenible, es tratable y es curable, pero es totalmente prevenible«, concluyó.

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