El manejo del mieloma múltiple ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Así lo aseguró el hematólogo oncólogo Joel López, quien destacó que hoy los pacientes viven más y con mejor calidad de vida gracias a los avances terapéuticos. “La sobrevida de los pacientes ha aumentado significativamente con la llegada de nuevos tratamientos. Hoy hablamos de una enfermedad mucho más controlable que antes”, afirmó.
A diferencia de tumores sólidos como el cáncer de mama o pulmón, el mieloma múltiple tiene características particulares. Es una enfermedad sistémica (afecta toda la sangre), no se habla de metástasis y el tratamiento no es quirúrgico, sino terapia sistémica.
“No tratamos el mieloma con cirugía. Aquí utilizamos tratamientos que impacten todo el cuerpo”, explicó.
El riesgo importa más que el estadio

En el mieloma múltiple, el enfoque no se centra tanto en el estadio, sino en el riesgo del paciente. Tipos de riesgo:
- Citogenético: relacionado con mutaciones en las células
- Clínico: según la manifestación de la enfermedad
“El riesgo es lo que realmente guía el tratamiento. Pacientes de alto riesgo requieren estrategias más agresivas”. Uno de los mayores avances ha sido el uso de múltiples medicamentos en combinación. “Utilizamos distintos agentes con diferentes mecanismos de acción. Esto ha demostrado mejorar significativamente los resultados”, explicó. El especialista utilizó una analogía sencilla:
“Tratar el mieloma con un solo medicamento es menos efectivo que usar varios. Las combinaciones aumentan la probabilidad de éxito”.
La importancia del primer tratamiento
El primer abordaje terapéutico es determinante en la evolución del paciente. “La primera línea de tratamiento es fundamental. Queremos lograr la respuesta más profunda posible desde el inicio”, enfatizó.
Esto incluye, terapias combinadas, trasplante (en algunos casos) y tratamiento de mantenimiento. “El periodo de remisión más largo suele lograrse con el primer tratamiento. Por eso hoy comenzamos con estrategias más intensivas desde el inicio”.
Uno de los conceptos más importantes en la actualidad es la enfermedad mínima residual, que permite medir la presencia de células cancerosas a niveles muy bajos. “Mientras menos enfermedad quede después del tratamiento, más tiempo podemos controlarla”, explicó.

Gracias a estos avances algunos pacientes pueden suspender tratamiento temporalmente, logran remisiones prolongadas y mejora significativamente la calidad de vida.
El arsenal terapéutico ha crecido de forma acelerada en los últimos años. Entre los avances más relevantes se encuentran anticuerpos monoclonales, terapias CAR-T y anticuerpos biespecíficos. “En los últimos 10 años hemos visto una aprobación acelerada de tratamientos que han transformado completamente el manejo de la enfermedad”.
Aunque el mieloma múltiple no es una enfermedad nueva (descrita desde el siglo XIX), hoy su pronóstico es muy diferente. “Los pacientes no solo están viviendo más, sino viviendo mejor. Ese es el verdadero avance”, concluyó el especialista.









