Una proteína producida principalmente por la placenta podría convertirse en una nueva herramienta para identificar, desde las primeras semanas del embarazo, a mujeres con mayor riesgo de desarrollar complicaciones como la preeclampsia y la restricción del crecimiento fetal (FGR).
El hallazgo, reportado por Science y publicado en Nature Medicine, apunta a la isthmin-2 (ISM2). Los investigadores encontraron que los niveles bajos de esta proteína en la sangre materna alrededor de las 12 semanas de gestación estaban relacionados con un mayor riesgo de presentar estas complicaciones más adelante en el embarazo.
Para llegar a estos resultados, el equipo analizó miles de proteínas presentes en muestras de sangre de mujeres embarazadas. Entre ellas, ISM2 destacó como la señal asociada de manera más consistente con los resultados estudiados.
La proteína mostró una relación con la preeclampsia, la restricción del crecimiento fetal y la combinación de ambas condiciones.
Uno de los aspectos más relevantes es el momento en que se detectó esta asociación: durante el primer trimestre, meses antes de que muchas de estas complicaciones puedan manifestarse clínicamente.
¿Qué relación tiene con la placenta?
La ISM2 se produce principalmente en la placenta y está relacionada con los trofoblastos, células fundamentales para el desarrollo de este órgano durante el embarazo.
Estas células deben invadir adecuadamente el tejido uterino y contribuir a la transformación de los vasos sanguíneos maternos para garantizar un suministro adecuado de sangre hacia la placenta. Cuando este proceso no ocurre de manera apropiada, puede producirse una alteración de la función placentaria que está relacionada con complicaciones como la preeclampsia y el crecimiento fetal restringido.
Los experimentos realizados por los investigadores respaldaron esta posibilidad. Al reducir la producción de ISM2 en células trofoblásticas, disminuyó su capacidad de invasión. Por el contrario, aumentar la expresión de la proteína favoreció la migración celular. “La ISM2 puede estar causalmente involucrada en la fisiopatología temprana del fallo de la invasión del trofoblasto”, señalaron los investigadores.
Los resultados fueron confirmados
El equipo también evaluó el hallazgo en otros grupos de mujeres embarazadas y encontró resultados similares. La asociación entre niveles bajos de ISM2 y las complicaciones estudiadas se mantuvo en diferentes cohortes.
Esto refuerza la posibilidad de que la proteína pueda funcionar como un biomarcador temprano para identificar embarazos que podrían requerir una vigilancia más estrecha.
Sin embargo, los investigadores advierten que todavía es necesario realizar más estudios antes de que ISM2 pueda incorporarse a las pruebas utilizadas habitualmente durante el embarazo.
El interés en ISM2 va más allá de su posible utilidad para predecir complicaciones. Comprender el papel que desempeña esta proteína podría ayudar a explicar algunos de los mecanismos que intervienen en el desarrollo temprano de la preeclampsia y la restricción del crecimiento fetal. Si futuras investigaciones confirman que ISM2 tiene un papel causal en estos procesos, los investigadores plantean que podría convertirse eventualmente en un objetivo para desarrollar estrategias de prevención o tratamiento.
Por ahora, el descubrimiento representa una nueva pista sobre cómo detectar alteraciones placentarias mucho antes de que aparezcan sus consecuencias clínicas y abre la puerta a una atención prenatal cada vez más enfocada en la detección temprana del riesgo.









