Más allá de los avances clínicos, el sistema de salud de Puerto Rico enfrenta retos estructurales que amenazan la continuidad del cuidado. El Dr. Bolívar Arboleda, presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Senología, fue enfático al señalar que el obstáculo principal no es la falta de tecnología, sino el acceso.
Abordaje multidisciplinario
El tratamiento del cáncer de seno se destaca por ser uno de los más colaborativos en la oncología moderna. Desde el diagnóstico hasta la recuperación, intervienen múltiples subespecialistas:
Los radiólogos especialistas en imágenes de la mujer son vitales para el diagnóstico temprano mediante mamografía, sonografía y MRI; los cirujanos mastólogos son los encargados de la intervención quirúrgica primaria; los oncólogos médicos manejan las nuevas fronteras de la quimio-inmunoterapia y terapias dirigidas; los radio-oncólogos, esenciales en pacientes con cirugías de conservación de seno (lumpectomías); y por último, los patólogos especializados, quienes realizan el análisis crítico del tejido para definir el tratamiento personalizado.
«El cáncer de seno no es una sola enfermedad, son diferentes clases de tumores. Hoy tenemos terapias personalizadas y pruebas de laboratorio que detectan células tumorales en la sangre incluso antes de que aparezcan en un estudio de imagen», explicó el Dr. Arboleda.
El rol del médico primario y la política pública
Para el presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Senología, el médico generalista, internista o ginecólogo es la «puerta de entrada» fundamental. “Es este profesional quien debe identificar el riesgo de la paciente y coordinar el referido oportuno”.
Finalmente, el Dr. Arboleda hizo un llamado a que las propuestas legislativas en la Cámara y el Senado de Puerto Rico se traduzcan en acciones concretas que agilicen el acceso a servicios oncológicos. «Es cuestión de darle seguimiento y que no se queden en proyectos, sino que se pongan en función para que nuestras pacientes reciban ese beneficio», concluyó.









